Modernización de redes, atención a fugas y ampliación de servicios colocan al agua potable como uno de los principales desafíos de la administración de Lupita Cuautle
Alejandra Zamora Martínez, al frente del reto hidráulico de San Andrés Cholula
Especial. San Andrés Cholula, Puebla.— La infraestructura hidráulica se ha convertido en uno de los frentes estratégicos para el Ayuntamiento de San Andrés Cholula, en un municipio que durante los últimos años ha experimentado un crecimiento urbano acelerado y una presión cada vez mayor sobre sus servicios públicos.
Al frente de la Secretaría de Agua Potable, Drenaje y Alcantarillado se encuentra Alejandra Zamora Martínez, funcionaria que tiene bajo su responsabilidad una de las áreas más sensibles de la administración municipal: garantizar la operación de las redes de agua potable, drenaje y alcantarillado, así como impulsar la rehabilitación y ampliación de la infraestructura hidráulica.
El propio portal oficial del Ayuntamiento identifica a Zamora Martínez como titular de la Secretaría y señala que es contadora pública y auditora egresada de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Dentro de su trayectoria en el servicio público destaca su paso por el área administrativa de Agua Potable de San Andrés Cholula, antes de asumir la titularidad de la Secretaría.
Su responsabilidad no se limita a la ejecución de obras. La dependencia participa también en procedimientos relacionados con factibilidad de agua y drenaje, conexiones a las redes municipales, inspecciones, constancias de no adeudo, desazolve y autorización de proyectos hidráulicos, lo que convierte a la Secretaría en una pieza fundamental para el crecimiento ordenado del municipio.
Un problema que va más allá de abrir una llave
El desafío del agua en San Andrés Cholula tiene varias dimensiones.
Por una parte está la necesidad de garantizar que las familias reciban agua suficiente y con continuidad. Por otra, se encuentra el mantenimiento de una infraestructura que, en determinadas comunidades, ha llegado al límite de su vida útil.
A ello se suma el crecimiento de viviendas, fraccionamientos, desarrollos comerciales y nuevas zonas urbanizadas, que incrementan la demanda de servicios y obligan al gobierno municipal a planear no solamente para las necesidades actuales, sino para las de los próximos años.
En este escenario, sustituir una tubería vieja no representa simplemente cambiar un tramo de infraestructura. Significa reducir fugas, recuperar presión, disminuir pérdidas de agua y mejorar las condiciones para que el servicio pueda mantenerse de manera más estable.
Precisamente uno de los ejemplos más recientes se encuentra en San Antonio Cacalotepec.
2 mil 697 metros de infraestructura hidráulica en Cacalotepec
El 16 de junio de 2026, el Ayuntamiento informó sobre el inicio de los trabajos de mejoramiento de la red de agua potable en la calle 24 de Febrero de San Antonio Cacalotepec.
De acuerdo con la información oficial, la red existente presentaba fugas recurrentes, pérdidas de presión y problemas de continuidad del servicio, particularmente en las zonas más elevadas de la comunidad.
La Secretaría encabezada por Alejandra Zamora reportó que la obra contempla la rehabilitación de 2 mil 697 metros lineales de infraestructura hidráulica, además de derivaciones y la renovación de 219 tomas domiciliarias.
El gobierno municipal estimó que los trabajos beneficiarán a más de 6 mil habitantes de la zona.
La importancia de esta intervención radica en que ataca uno de los problemas más costosos para cualquier sistema de agua potable: las pérdidas ocasionadas por infraestructura deteriorada.
Una red que presenta fugas no solamente representa agua que se pierde antes de llegar a los usuarios. También implica presión insuficiente, mayores dificultades de operación y una infraestructura que requiere atención constante.
Por ello, la sustitución y rehabilitación de tuberías puede convertirse en una inversión preventiva que permita reducir problemas posteriores.
San Rafael Comac: agua y drenaje como una sola estrategia
La modernización hidráulica tampoco se ha limitado al suministro de agua potable.
En diciembre de 2025, el Ayuntamiento informó sobre la entrega de una obra de ampliación de drenaje sanitario y red de agua potable en San Rafael Comac.
En aquella intervención se instalaron 873 metros lineales de drenaje sanitario y otros 873 metros lineales de red de agua potable, además de trabajos de nivelación de calles y privadas.
La obra muestra otro aspecto de la política hidráulica municipal: agua potable y saneamiento no pueden ser considerados servicios aislados.
Una red de agua eficiente debe estar acompañada por sistemas adecuados para conducir las aguas residuales y evitar descargas deficientes que puedan generar problemas sanitarios, ambientales o de infraestructura.
El propio Ayuntamiento señaló que la intervención busca mejorar la conducción de aguas residuales y contribuir a la prevención de riesgos sanitarios.
De las grandes obras a la atención cotidiana
La responsabilidad de una Secretaría de Agua no termina cuando se inaugura una obra.
La operación diaria constituye otro de los grandes retos.
Una fuga, una baja presión, una obstrucción de drenaje, un problema en una toma domiciliaria o una eventual inundación pueden convertirse rápidamente en un conflicto vecinal si no existe capacidad de respuesta.
Por ello, la dependencia cuenta también con procedimientos para atender solicitudes relacionadas con el desazolve, mientras que su estructura participa en inspecciones y verificaciones vinculadas con la infraestructura hidráulica municipal.
El catálogo oficial de trámites municipales identifica a Alejandra Zamora como titular responsable de diversos procedimientos de la Secretaría, lo que permite dimensionar que su función incluye tanto la operación administrativa como la supervisión de servicios e infraestructura.
El crecimiento urbano, el gran desafío
San Andrés Cholula enfrenta una circunstancia particularmente compleja: el crecimiento urbano no ocurre de manera uniforme.
Existen comunidades tradicionales, juntas auxiliares, zonas de alta densidad habitacional, corredores comerciales y áreas de expansión inmobiliaria.
Cada una presenta necesidades diferentes.
En las zonas altas, por ejemplo, la presión del agua puede convertirse en un problema técnico más complejo. En otras áreas, la antigüedad de las tuberías puede provocar fugas o interrupciones.
Mientras tanto, las nuevas construcciones generan una demanda adicional de agua y drenaje que debe ser evaluada antes de permitir su incorporación a las redes municipales.
Aquí adquieren relevancia procedimientos como las factibilidades de servicios, mediante los cuales la autoridad analiza las condiciones para determinar si un inmueble puede contar con agua potable y/o drenaje.
La propia plataforma de Mejora Regulatoria municipal señala que la Secretaría de Agua Potable, Drenaje y Alcantarillado es el área responsable de estos procedimientos.
Esto convierte a la dependencia en un punto de equilibrio entre desarrollo urbano y capacidad real de los servicios.
La infraestructura invisible
Una de las dificultades de administrar el agua potable es que gran parte de la infraestructura permanece debajo de las calles.
El ciudadano puede observar una calle pavimentada, una plaza o una nueva construcción, pero no necesariamente puede ver los kilómetros de tubería que permiten que el agua llegue a los domicilios.
Cuando una red funciona correctamente, prácticamente pasa inadvertida.
Cuando falla, el problema se vuelve inmediato.
Por eso, una política hidráulica eficaz debe mantener un equilibrio entre obras visibles y mantenimiento de infraestructura que difícilmente genera impacto visual, pero que resulta fundamental para la calidad del servicio.
La rehabilitación reportada en Cacalotepec es un ejemplo de esta lógica: sustituir infraestructura que había comenzado a presentar fugas, pérdida de presión y problemas de continuidad antes de que el deterioro se convierta en una crisis mayor.
Alejandra Zamora: una responsabilidad técnica y administrativa
El perfil de Alejandra Zamora también resulta significativo.
Su formación como contadora pública y auditora y su experiencia previa en áreas administrativas de Agua Potable colocan su gestión en una combinación de administración y operación de servicios.
El reto consiste en traducir los recursos públicos disponibles en obras que tengan impacto medible y, al mismo tiempo, mantener funcionando la infraestructura existente.
Esto implica priorizar.
No todas las tuberías pueden sustituirse al mismo tiempo; no todos los reportes tienen la misma gravedad y no todas las comunidades enfrentan las mismas condiciones.
La Secretaría debe determinar dónde una intervención puede reducir mayores pérdidas, mejorar la presión, ampliar cobertura o disminuir riesgos.
El agua como servicio y como política pública
La administración de Lupita Cuautle ha colocado la infraestructura hidráulica dentro de sus acciones de gobierno.
Los trabajos reportados en Cacalotepec y San Rafael Comac muestran dos vertientes de esa estrategia: rehabilitar infraestructura existente y ampliar redes donde se requieren nuevos servicios.
Pero el verdadero desafío está en sostener esa política más allá de una obra determinada.
El municipio necesita mantener una visión de largo plazo que contemple mantenimiento preventivo, sustitución programada de tuberías, atención de fugas, control de pérdidas, ampliación de redes, drenaje sanitario, prevención de inundaciones y planeación frente al crecimiento urbano.
La pregunta de fondo no es solamente cuántos metros de tubería se pueden instalar durante una administración.
La pregunta es qué sistema hidráulico necesita San Andrés Cholula para los próximos 10, 20 o 30 años.
Transparencia y resultados, el siguiente desafío
La modernización hidráulica también plantea una exigencia ciudadana: conocer con claridad cuánto se invierte, dónde se invierte, cuáles son las metas y cuáles son los resultados obtenidos.
Los datos de las obras —metros lineales, número de tomas domiciliarias, población beneficiada y condiciones de las redes sustituidas— permiten comenzar a medir resultados.
En Cacalotepec, por ejemplo, el Ayuntamiento reportó 2 mil 697 metros de rehabilitación y 219 tomas domiciliarias renovadas, con una población beneficiada superior a 6 mil habitantes.
En San Rafael Comac se reportaron 873 metros de drenaje sanitario y 873 metros de red de agua potable.
La publicación sistemática de estos indicadores puede ayudar a que la ciudadanía conozca no solamente qué obras se anuncian, sino cuál es su impacto real.
Un municipio que necesita pensar en el futuro
San Andrés Cholula ya no es únicamente un municipio de comunidades tradicionales y actividad agrícola.
Su transformación urbana ha generado nuevas necesidades y una demanda creciente de servicios.
El agua potable se encuentra en el centro de esa transformación.
Sin agua suficiente, no existe desarrollo urbano sostenible. Sin drenaje adecuado, el crecimiento genera riesgos. Sin mantenimiento, las redes terminan deteriorándose. Y sin planeación, las nuevas construcciones pueden aumentar la presión sobre sistemas que ya enfrentan limitaciones.
En este escenario, Alejandra Zamora Martínez enfrenta uno de los desafíos más complejos de la administración municipal de Lupita Cuautle: convertir la infraestructura hidráulica en un sistema capaz de responder tanto a las necesidades actuales como al crecimiento futuro.
Las obras realizadas hasta ahora muestran una línea de trabajo enfocada en rehabilitar redes, ampliar infraestructura y atender necesidades específicas de las comunidades.
El reto siguiente será que estas acciones formen parte de una estrategia integral y permanente.
Porque en San Andrés Cholula el agua no solamente representa un servicio público.
Es infraestructura estratégica, salud pública, desarrollo urbano, crecimiento económico y calidad de vida.
Y la manera en que el municipio administre sus redes durante los próximos años determinará, en buena medida, qué tan sostenible será el crecimiento de San Andrés Cholula.
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