miércoles, 18 de marzo de 2026

Tonantzin Fernández lidera aprobación en Puebla: cercanía, resultados y confianza ciudadana

Tonantzin Fernández lidera aprobación en Puebla: cercanía, resultados y confianza ciudadana

“Cuando el gobierno escucha, actúa y responde, la confianza deja de ser promesa y se convierte en resultado.” Sandoval.



Fernando Sandoval 
Analista político, egresado de la UNAM


En un contexto donde la confianza en las autoridades locales suele ser volátil, la presidenta municipal de Tonantzin Fernández Díaz ha logrado consolidarse como la alcaldesa mejor evaluada del estado, de acuerdo con la más reciente medición de Demoscopia Digital correspondiente al mes de febrero.

Con un 60.1% de aprobación ciudadana, la edil de San Pedro Cholula encabeza el ranking estatal, reflejando un nivel de respaldo que no solo habla de percepción, sino de una gestión activa, cercana y con resultados visibles.



Liderazgo respaldado por la ciudadanía

El estudio denominado “Ranking de Alcaldes” posiciona a Tonantzin Fernández por encima de otros presidentes municipales relevantes como José Chedraui Budib, Alejandro Barroso Chávez, Lupita Cuautle Torres y Juan Manuel Alonso Ramírez.

Más allá del número, el dato refleja un elemento fundamental en la política contemporánea:
la confianza ciudadana construida a partir de acciones concretas.


Seguridad, obras y programas sociales: una gestión integral

Uno de los pilares de la actual administración ha sido el fortalecimiento de la seguridad pública, con la incorporación de 33 nuevas patrullas, el aumento del estado de fuerza policial y la implementación de operativos permanentes de vigilancia.

A la par, el gobierno municipal ha impulsado más de 40 obras públicas, orientadas a mejorar la infraestructura urbana y la calidad de vida de las y los cholultecas.

En el ámbito social, destacan programas dirigidos a sectores prioritarios:

  • Personas con discapacidad

  • Mujeres jefas de familia

  • Jóvenes universitarios

  • Infancias

Estas acciones reflejan una visión de gobierno que no solo atiende necesidades inmediatas, sino que apuesta por el desarrollo humano y la inclusión.

 Cercanía que construye confianza

Uno de los elementos mejor evaluados por la ciudadanía es la cercanía de la administración municipal. Iniciativas como el programa “Miércoles del Pueblo” han permitido establecer un canal directo entre autoridades y habitantes, fortaleciendo la atención y respuesta a las demandas sociales.

Este tipo de ejercicios no solo humanizan el servicio público, sino que consolidan un modelo de gobierno abierto, participativo y sensible.

Cholula: referente regional en transformación

El posicionamiento de San Pedro Cholula dentro del ranking también confirma la relevancia de la zona metropolitana de Cholula, integrada junto con San Andrés Cholula, como uno de los polos más dinámicos del estado.

En este contexto, la administración encabezada por Tonantzin Fernández ha apostado por fortalecer no solo la seguridad y los servicios, sino también el desarrollo económico y turístico, consolidando al municipio como un referente regional.

Metodología que respalda el resultado

De acuerdo con Demoscopia Digital, el estudio se realizó mediante mil llamadas telefónicas a personas mayores de 18 años, seleccionadas de manera aleatoria, con un margen de error de ±3.8% y un nivel de confianza del 95%.

Estos parámetros otorgan solidez estadística a un resultado que hoy posiciona a San Pedro Cholula en el centro del escenario político estatal.

En conclusión: resultados que generan confianza

El liderazgo de Tonantzin Fernández Díaz en este ranking no es casualidad. Es resultado de una combinación de factores:
acciones concretas, cercanía con la ciudadanía y una visión clara de desarrollo.

En un entorno donde la exigencia social es cada vez mayor, mantener altos niveles de aprobación representa no solo un logro, sino un compromiso permanente.

San Pedro Cholula hoy no solo destaca en los indicadores,
sino en la percepción de una ciudadanía que reconoce avances y apuesta por la continuidad del trabajo.


¿Crisis turística y cultural en la región Cholulteca? ¿administrativa, jurídica, o de planeación, desarrollo y gobernanza?

 ¿Crisis turística y cultural en la región Cholulteca?  ¿administrativa, jurídica,  o de planeación, desarrollo y gobernanza?


Fernando Sandoval


Analista político y Egresado de la UNA

Seguimos con la Historia y con las necesidades y hay que  resaltar:


La crisis de la región Cholulteca  no es solo administrativa: es jurídica, porque vulnera principios constitucionales de planeación, desarrollo y gobernanza, sostienen algunos expertos.

Cholula: dos municipios, un mismo sistema que no está funcionando

No es solo San Andrés Cholula.
Es también San Pedro Cholula pero hay muchos municipios que están pasando por este fenómeno a causa de una aculturación deformada.

en el caso de la región, dos municipios separados en lo administrativo, pero profundamente unidos en lo histórico, lo cultural, lo social y, hoy también, en algo más preocupante: una misma crisis estructural que se ha normalizado.

Porque hay que decirlo sin rodeos:

Cholula no es pobre.
Cholula está mal organizada, mal planificada… y, en muchos casos, áreas operadas por pésimos funcionarios, sin experiencia, improvisando y sin trayectoria profesional y laboral.

Estamos hablando de un territorio que concentra una de las herencias más importantes de Mesoamérica, con un símbolo como la Gran Pirámide, con tradiciones vivas que no han desaparecido pese al paso del tiempo, con universidades, crecimiento urbano, inversión inmobiliaria y cercanía con una capital estatal dinámica.

Es decir, tiene todo.

Y aun así, no despega cómo debería.

¿Por qué?

Porque el problema nunca ha sido la falta de recursos, sino la ausencia de un modelo claro de desarrollo territorial.

Pero también hay que decirlo, falta de interes por invertir en la cultura y en el turismo.

Hoy, tanto en San Andrés como en San Pedro, lo que existe es una suma de decisiones aisladas, sin articulación, sin continuidad y, muchas veces, sin entendimiento del territorio.

El resultado es visible para cualquiera que camine Cholula:

Calles cerradas sin lógica.
Vialidades reducidas sin alternativas.
Ciclovías mal integradas.
Entradas bloqueadas los fines de semana.
Eventos sin planeación.
Comercio desordenado.
Turistas desorientados.

Y en medio de todo eso, una constante: la falta de orden.

Porque un destino turístico no se define por lo que tiene, sino por cómo lo organiza.

Hoy el visitante llega a Cholula, pero no encuentra un sistema que lo guíe. No hay señalética suficiente, no hay rutas claras, no hay integración entre lo histórico, lo cultural y lo comercial.

Camina, observa… pero no necesariamente consume.

Y cuando no consume, la economía local no se activa.

Ese es el verdadero problema.

Se ha confundido la llegada de visitantes con desarrollo económico.
Y no son lo mismo.

El turismo sin estructura es turismo de paso.
Y el turismo de paso no transforma nada.

Mientras tanto, las decisiones en materia de movilidad han terminado por afectar directamente a quienes sostienen el territorio: los comerciantes, los vecinos, los trabajadores.

Reducir carriles sin estudios, cerrar calles clave sin rutas alternas, desordenar los accesos… todo eso tiene una consecuencia directa:

Menos flujo.
Menos visibilidad.
Menos ventas.

Y sin ventas, no hay economía local.

A esto se suma otro factor delicado: el desorden en el comercio.

Espacios saturados, falta de regulación efectiva, presencia de comerciantes externos sin integración al tejido local. No se trata de excluir, se trata de ordenar.

Porque cuando no hay reglas claras, la derrama económica no se queda en Cholula. Se fuga.

Y entonces ocurre lo absurdo: un lugar con alta actividad… pero con bajo beneficio para su propia gente.

En paralelo, la cultura ha sido mal entendida.

En lugar de ser un eje económico, se ha convertido en un recurso político.
Eventos repetidos, ferias sin identidad, conciertos costosos que duran unas horas pero no construyen nada a largo plazo.

Se privilegia el impacto inmediato sobre la estrategia.

Se busca llenar plazas, no desarrollar territorios.

Y eso es un error.

Porque la verdadera riqueza de Cholula no está en traer artistas.
Está en lo que ya existe: sus tradiciones, su gastronomía, sus barrios, su historia viva.

Pero para que eso funcione, se necesita algo básico: orden, visión y respeto.

No existe inversión en productores no solo de gastronomía, sino de arte, de cultura, de música, de canto, de danza local. Tenemos recursos humanos pero no son fomentados. No hay  programas de literatura, narrativa y poesía. Cuenta cuentos solo enmarca el grado  de aprendizaje y enseñanza que se tiene.

Especialmente en un tema que pocos se atreven a tocar con claridad: la relación entre gobierno y religión.

Las festividades religiosas —las bajadas, las ferias patronales, las celebraciones tradicionales— no pertenecen al gobierno. Pertenecen a la comunidad. Los gobiernos deben aportar, no organizar, es incluir y adaptarse sin ser el reflector principal.

El Estado es laico.

Eso no es un detalle menor. Es un principio constitucional.

El gobierno debe facilitar, garantizar seguridad, ordenar… pero no intervenir más allá de eso. No apropiarse, no protagonizar, no politizar lo que es expresión de fe.

Cuando esa línea se cruza, se genera un desequilibrio:
se distorsiona la tradición y se debilita la institución.

Y aun así, la gente muchas veces no confronta. No porque no vea el problema, sino porque la fe pesa más que la inconformidad.

Pero el problema sigue ahí.

Y no es solo social o político.

Es también legal.

Porque la Constitución establece claramente que los municipios deben planear, ordenar y promover el desarrollo. Las leyes de turismo, movilidad y desarrollo urbano refuerzan esa obligación.

Cuando no hay planeación, cuando no hay orden territorial, cuando no hay infraestructura básica, no estamos frente a un simple error administrativo.

Estamos frente a un incumplimiento.

Y eso cambia todo.

Porque entonces ya no es solo una crítica.

Es un señalamiento estructural.

Cholula —San Andrés y San Pedro, así como otros municipios— no necesitan reinventarse, tampoco se necesita vender una marca porque solo estamos reflejando ignorancia de pretender vender una zona comercialmente y no  como una identidad  humana y de desarrollo pluricultural.

Se necesita reconocerse.

Entender que:


la movilidad es economía,
que el turismo es sistema,
que la cultura es desarrollo,
y que la identidad no es discurso… es herramienta.

Necesita dejar de operar por ocurrencias y empezar a construir con método.

Menos eventos y más estructura.
Menos improvisación y más planeación.
Menos promoción vacía y más orden territorial.

Porque el problema no es lo que Cholula es.

El problema es que no se está sabiendo poner  perfiles con curriculum adecuados al trabajo, menos tener asesores con la proyección necesaria, porque Cholula  ya tiene todo.

En verdad cuando dos municipios comparten historia, territorio y destino… Crecerán sus comunidades no los entes gubernamentales.

Siempre, también comparten errores,

entonces ya no es coincidencia.

Es un sistema que necesita cambiar.

Y con urgencia. 


Si los funcionarios de Fomento Economico, Cultura, Educación, Turismo, Comuniciación  Social, Servicios Municipales y el propio cabildo con sus regidores no se involucren a crear y mejorar, estran destinados a tomarse las mejores fotos que solo serán recuerdos de sus propios egos sin historia y sin huella.


viernes, 13 de marzo de 2026

Equinoccio, memoria y verdad: la historia no debe recortarse.

Equinoccio, memoria y verdad: la historia no  debe recortarse. 

Fernando Sandoval


 Con la llegada del Equinoccio, vuelve también la discusión sobre cómo contamos nuestra historia y cómo decidimos representarla en el presente. Esta vez, se ha planteado retirar del discurso y de la representación pública el tema del sacrificio, a petición de la presidenta Tonantzin Fernández. La decisión puede entenderse desde una lógica institucional, turística o incluso de sensibilidad social; sin embargo, la historia no puede maquillarse a conveniencia ni contarse por partes solo para hacerla más digerible.

La historia debe ser narrada como fue: cruda, compleja, contradictoria y profundamente humana. Negar que en los pueblos originarios existieron prácticas rituales de sacrificio sería tan falso como reducir toda la grandeza de las civilizaciones prehispánicas a ese solo aspecto. Ambas posturas son simplistas, cómodas y peligrosas. Porque ni nuestros ancestros fueron únicamente sabiduría, astronomía y armonía, ni la conquista española fue solamente barbarie, saqueo y destrucción. La verdad histórica, aunque incomode, exige matices.

Nuestra propia cultura está hecha de contrastes. Está formada por luces y sombras, por esplendor ceremonial y por violencia ritual, por resistencia indígena y por imposición colonial. Negar cualquiera de esas partes no fortalece la identidad; la debilita. Nos vuelve una sociedad que prefiere el relato decorado antes que la memoria completa.

Tampoco se puede negar el mestizaje. México no se entiende sin la mezcla entre españoles e indígenas, una fusión dolorosa, conflictiva y muchas veces impuesta, pero también definitiva en la construcción de lo que hoy somos. Pretender borrar una de esas raíces por corrección política, por narrativa ideológica o por conveniencia discursiva, es seguir deformando la historia.

El Equinoccio no tendría que ser solo una postal turística, ni un espectáculo recortado para no incomodar sensibilidades. Debería ser también una oportunidad para reflexionar sobre lo que fuimos, lo que somos y lo que todavía nos cuesta aceptar. Porque honrar el pasado no significa inventarle pureza, sino mirarlo de frente.

Si se quiere exaltar la riqueza cultural de nuestros pueblos originarios, que se haga con dignidad y verdad. Pero que no se caiga en la tentación de censurar lo incómodo para construir una versión edulcorada del pasado. La historia no está para agradar a los gobiernos en turno, sino para enseñarnos, incluso cuando duele.

Por ello, se tiene que replantear:

Equinoccio, memoria y verdad: la historia no se debe recortar para que resulte cómoda

Se acerca nuevamente el Equinoccio, uno de los momentos más simbólicos, visitados y publicitados en la región de Cholula. Como cada año, el fenómeno convoca no solo a turistas, visitantes y creyentes de distintas corrientes espirituales, sino también a autoridades, organizadores y promotores culturales que buscan dar forma a la narrativa pública de este acontecimiento. Sin embargo, esta vez el debate no gira únicamente en torno al flujo turístico, a la organización del evento o a la derrama económica. Hay un punto de fondo mucho más delicado: la intención de retirar el tema del sacrificio de la representación y del discurso histórico, a petición de la presidenta Tonantzin Fernández.

La decisión, desde luego, puede explicarse políticamente. Puede justificarse bajo el argumento de proyectar una imagen más armónica, más amable y más digerible del pasado indígena. Puede también venderse como una acción para evitar la estigmatización de los pueblos originarios o como una estrategia para centrar la atención en la riqueza cultural, astronómica, ceremonial y espiritual de las civilizaciones prehispánicas. Pero una cosa es contextualizar la historia con responsabilidad, y otra muy distinta es mutilarla para que encaje en el guion político o turístico del momento.

La historia no está para ser adornada según convenga. No está para ser rebajada a propaganda institucional, ni para quedar reducida a una versión apta para actos públicos, ceremonias oficiales o campañas de promoción cultural. La historia, si ha de ser útil, debe ser contada como es: áspera, contradictoria, luminosa en ocasiones, brutal en otras, pero siempre compleja. La memoria no sirve cuando se selecciona con criterios de comodidad. Sirve cuando obliga a pensar.

Y aquí es donde hay que ser claros. Negar que en diversas culturas mesoamericanas existieron prácticas de sacrificio ritual sería intelectualmente deshonesto. Sería un intento de embellecer el pasado para ajustarlo a sensibilidades contemporáneas. Pero también sería igual de falso, injusto y reduccionista pretender que las grandes civilizaciones originarias pueden resumirse únicamente a sangre, violencia y sacrificio. Ese ha sido, durante siglos, uno de los vicios más perversos de la mirada colonial: reducir la profundidad filosófica, arquitectónica, agrícola, astronómica, religiosa y comunitaria de los pueblos indígenas a una sola de sus expresiones rituales, para así justificar su sometimiento, su evangelización forzada y su destrucción cultural.

Por eso el problema no es hablar del sacrificio. El problema es cómo se habla de él. Si se le menciona sin contexto, se cae en la caricatura. Si se le borra por completo, se cae en la falsificación. Y entre la caricatura y la falsificación, lo único que pierde es la verdad.

La historia de los pueblos originarios de esta tierra no necesita maquillajes. Necesita ser defendida con conocimiento, con seriedad y con profundidad. Necesita que se diga que hubo un desarrollo extraordinario de la astronomía, de la observación del tiempo, del calendario, del culto a la naturaleza, de la organización ceremonial y del sentido comunitario. Pero necesita también que se reconozca que esos mundos no eran utopías exentas de violencia. Como no lo fue ninguna civilización antigua. Como tampoco lo fue la Europa que llegó con espada y cruz a imponer un nuevo orden.

Porque aquí conviene decir algo que a veces incomoda a quienes prefieren una historia dividida entre buenos absolutos y malos absolutos: ni los pueblos originarios fueron una pureza ideal e incontaminada, ni los españoles representaron una sola cara uniforme del mal. La historia real no funciona en esos términos. Nuestra cultura, nuestra identidad y nuestra propia composición social nacen precisamente de una tensión histórica brutal entre dos mundos que se enfrentaron, se destruyeron, se mezclaron y se transformaron mutuamente.

México no puede entenderse sin esa mezcla. Nos guste o no, nuestra raíz es mestiza. Y decirlo no implica celebrar la violencia de la conquista ni minimizar el sometimiento indígena. Implica reconocer un hecho histórico que dio lugar a la nación que hoy existe. Somos resultado de una fusión conflictiva, dolorosa, desordenada y muchas veces impuesta entre lo indígena y lo español. Pretender borrar cualquiera de esos componentes es una forma de mentira. Y toda mentira histórica, por elegante que parezca, termina teniendo consecuencias políticas.

Hoy vivimos tiempos en los que con demasiada facilidad se intenta reescribir el pasado para adaptarlo a narrativas ideológicas presentes. A veces se romantiza el mundo prehispánico como si hubiese sido una civilización perfecta, ajena a toda contradicción. Otras veces se reivindica la herencia hispánica sin asumir el peso de la imposición, la violencia y el despojo. En ambos casos hay manipulación. En ambos casos hay una voluntad de usar la historia no para comprendernos, sino para acomodar discursos.

Y eso es exactamente lo que no debería ocurrir con el Equinoccio en Cholula, un espacio que no solo tiene valor turístico o ceremonial, sino también un peso histórico y simbólico enorme. Cholula no es un escenario vacío al que se le pueda poner cualquier relato dependiendo de la agenda del año. Cholula es un territorio cargado de memoria, de sincretismo, de dolor, de resistencia, de sustitución religiosa, de permanencias culturales y de reinvenciones colectivas. Ahí conviven la pirámide y el templo, la raíz indígena y la marca colonial, la espiritualidad ancestral y la apropiación posterior del espacio sagrado. Es, quizás, uno de los lugares donde la mezcla de mundos se ve con mayor claridad.

Por eso resulta delicado que desde el poder público se decida qué parte de la historia debe decirse y cuál debe callarse. Porque cuando un gobierno, una autoridad municipal o cualquier figura pública empieza a administrar la memoria en función de conveniencias narrativas, se cruza una línea peligrosa. Se deja de promover cultura y se empieza a diseñar un relato oficial. Y los relatos oficiales, por regla general, tienden a excluir lo que incomoda.

La petición de eliminar el tema del sacrificio puede parecer menor para algunos. Puede parecer apenas un ajuste simbólico dentro de un acto o de una representación. Pero en realidad abre una discusión más profunda: ¿queremos una historia completa o una historia utilitaria? ¿Queremos ciudadanos capaces de entender la complejidad de su pasado o audiencias complacidas con una versión simplificada para el consumo masivo? ¿Queremos memoria o espectáculo?

Porque eso también hay que decirlo: muchas veces el Equinoccio se ha convertido más en una postal que en una reflexión. Más en una escenificación comercial y políticamente rentable que en una oportunidad genuina para pensar el pasado. Se vende una experiencia espiritual, energética, turística o identitaria, pero pocas veces se asume la responsabilidad de abrir conversaciones serias sobre el origen profundo de esos símbolos. Se convoca a la celebración, pero no necesariamente al entendimiento.

Y es precisamente ahí donde las autoridades deberían actuar con mayor madurez. No para cancelar aspectos de la historia, sino para explicarlos mejor. No para censurar, sino para contextualizar. No para imponer un silencio sobre lo incómodo, sino para evitar que lo incómodo sea presentado con morbo, ignorancia o sesgo. Esa sería una posición responsable: reconocer la totalidad del pasado y ofrecer herramientas para comprenderlo. Lo otro, lo fácil, es limpiar el discurso y dejar solo aquello que produce aplausos.

Se entiende que ningún gobierno quiera promover una visión grotesca o reducida de las culturas originarias. Eso sería inadmisible. Pero una cosa es rechazar la estigmatización, y otra muy distinta caer en la omisión deliberada. El reto está en narrar con verdad, no en censurar con diplomacia.

Además, hay un riesgo político en estas decisiones simbólicas: tratar de administrar la historia desde el poder suele terminar por polarizar aún más a la sociedad. Porque mientras unos celebran una narrativa más “respetuosa”, otros perciben una manipulación. Y en medio de ese conflicto, lo que debería ser patrimonio común se convierte en campo de disputa ideológica. La historia deja de ser una herramienta de conocimiento y se vuelve un instrumento de conveniencia.

No se honra a los pueblos originarios ocultando sus contradicciones. Se les honra reconociendo su grandeza completa, con sus aportes inmensos y también con las prácticas que hoy pueden resultar difíciles de mirar. No se dignifica el pasado inventándole pureza. Se le dignifica aceptando que toda civilización humana, incluso las más admirables, tuvo claroscuros. Y lo mismo vale para la historia colonial y para la historia nacional posterior.

Porque si vamos a hablar con honestidad, entonces debe decirse todo: hubo sacrificios rituales en ciertas culturas mesoamericanas, sí; pero también hubo genocidio cultural, imposición religiosa, explotación y destrucción por parte de la conquista y del orden colonial, también. Hubo sabiduría ancestral, sí; pero hubo violencia estructural en distintos momentos históricos, también. Hubo resistencia indígena, sí; pero hubo mestizaje y recomposición social, también. Esa totalidad, y no una parte escogida, es la que nos explica.

Hoy más que nunca, en una época donde la política suele simplificarlo todo y las redes sociales reducen la discusión pública a consignas, hace falta defender la complejidad. Y defenderla incluso cuando no genera unanimidad. Incluso cuando rompe con la comodidad de los relatos heroicos. Incluso cuando obliga a aceptar que venimos de una historia dura, a veces dolorosa, pero profundamente formadora.

El Equinoccio tendría que ser un momento para eso: para mirar de frente la densidad histórica de Cholula y de México. No para repetir frases vacías sobre energía y tradición, ni para montar escenografías cómodas al gusto del poder en turno. Mucho menos para esconder aquello que puede generar preguntas difíciles. Porque una sociedad madura no es la que censura su pasado, sino la que aprende a discutirlo sin miedo.

Si se busca un acto más digno, más respetuoso y más pedagógico, entonces que se haga. Pero que se haga desde la verdad. Que se hable del esplendor prehispánico sin omitir sus prácticas rituales. Que se hable de la conquista sin convertirla en un relato plano. Que se reconozca el dolor histórico sin negar la realidad del mestizaje. Que se entienda, en suma, que nuestra identidad no nació de una pureza intacta, sino de una tensión histórica enorme que aún resuena en nuestros símbolos, en nuestras fiestas, en nuestras plazas y en nuestra manera de narrarnos.

La historia no debe servir para tranquilizar conciencias, limpiar discursos oficiales ni fabricar estampas cómodas. La historia debe incomodar cuando sea necesario, porque solo así enseña. Solo así nos obliga a vernos completos. Solo así deja de ser propaganda y se convierte en memoria.

Y si en esta ocasión se ha decidido quitar del centro el tema del sacrificio por petición de la presidenta Tonantzin Fernández, conviene decirlo con claridad: esa decisión podrá modificar el tono del evento, pero no cambiará la verdad histórica. Los hechos no desaparecen porque se omitan en una representación. Lo único que desaparece, cuando eso ocurre, es la honestidad con la que una sociedad se atreve a mirar su propio origen.

Se tiene que decir, Cholula no es todo, tampoco quienes quieren quitar la otra historia de la propia identidad. Los contrastes deben respetarse y las ideas como las crónicas de una historia no escrita debe  respetarse.

No necesitamos una historia cómoda; necesitamos una historia completa. Porque los pueblos que maquillan su pasado terminan por confundir identidad con propaganda, y memoria con espectáculo.

Tan mexicanos con amplias raíces españolas e indígenas. Es nuestro Orgullo.

jueves, 12 de marzo de 2026

Circula información falsa sobre Raymix en el evento Equinoccio 2026 en San Pedro Cholula, el artista ya quitó la publicación




 11 de marzo, 2026. San Pedro Cholula, Pue.- A través de la información que circula en redes sociales sobre la supuesta presentación del artista Raymix en el evento Equinoccio 2026 en San Pedro Cholula, el Ayuntamiento realiza la siguiente aclaración:


La información difundida en la red social del artista no es correcta, ya que no existe confirmación oficial de su participación en el programa del evento.


Cabe señalar que el Ayuntamiento de San Pedro Cholula no ha emitido ningún anuncio oficial sobre la presentación del artista dentro de las actividades del Equinoccio.


Asimismo, reconocemos la trayectoria y el trabajo de Raymix dentro del ámbito musical, por lo que reiteramos nuestro respeto hacia su carrera artística.


El Gobierno Municipal invita a la ciudadanía a consultar únicamente los canales oficiales del Ayuntamiento para conocer la cartelera y programación oficial del Festival Equinoccio 2026, la cual será dada a conocer durante la rueda de prensa que se llevará a cabo el próximo martes 17 de marzo.

Cabe señalar, que el artista ya bajo la publicación.

martes, 10 de marzo de 2026

MÁS DE 326 MIL ATENCIONES A MUJERES EN CENTROS LIBRE CASAS “CARMEN SERDÁN”

 Comunicado 1510/2026 

Martes 10 de marzo de 2026



MÁS DE 326 MIL ATENCIONES A MUJERES EN CENTROS LIBRE CASAS “CARMEN SERDÁN”


- En 2026 se invertirán 42 mdp de la federación en Centros LIBRE; mientras que las Casas Carmen Serdán operarán con 29 mdp de recursos estatales. 


- La estrategia estatal redujo en 40% los casos de feminicidio en un año.


CIUDAD DE PUEBLA, Pue.- Con más de 326 mil atenciones, los Centros LIBRE Casas Carmen Serdán, representan un refugio para las poblanas que buscan vivir libres de violencia, por ello han contribuido a reducir el número de feminicidios en 40 por ciento, durante el último año, afirmó el gobernador Alejandro Armenta Mier, al enfatizar que estos espacios brindan atención integral y acompañamiento.


Señaló que estos centros, atendidos en un 95 por ciento por mujeres y operados en coordinación con el gobierno federal que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, posicionaron a la entidad en el lugar 14 en el número de feminicidios, después de que se ubicara en el séptimo. 


Armenta Mier destacó que esta política pública se sustenta en la atención a las causas, principio fundamental de la Estrategia Nacional de Seguridad, mediante acciones que incluyen acompañamiento psicológico, asesoría legal, capacitación, acceso a la educación y oportunidades productivas para lograr la autonomía económica. “Cuando se salva la vida de una mujer, estamos haciendo lo correcto. La libertad comienza con la independencia económica y con instituciones que acompañen a quienes enfrentan violencia”, señaló.


El coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, detalló que la inversión prevista para este año 2026 en los Centros LIBRE provienen de recurso federal y equivale a 42 millones de pesos. Mientras que en las Casas Carmen Serdán el Gobierno del Estado invertirá 29 millones de pesos.


Al informar que actualmente operan 44 Centros LIBRE y Casas Carmen Serdán en el estado, donde se han capacitado a más de 200 mil poblanas para fortalecer el conocimiento de sus derechos, la secretaria de las Mujeres, Yadira Lira, indicó que mediante el programa de Abogadas de las Mujeres, más de 700 mujeres han recibido asesoría jurídica y acompañamiento para acceder a la justicia.


Durante un enlace simultáneo con 30 Centros LIBRE y Casas Carmen Serdán ubicados en distintas regiones del estado, las y los responsables compartieron experiencias y resultados de atención en territorio. La coordinadora estatal de la estrategia, Carmen González Serdán, destacó que estos centros funcionan las 24 horas y cuentan con albergue, atención médica, asesoría psicológica y legal, así como talleres de capacitación y vinculación laboral para fortalecer la autonomía de las mujeres.


En el municipio de Nopalucan, el Centro LIBRE se ha convertido en un espacio clave de apoyo y acompañamiento para las mujeres de la comunidad. Su coordinadora destaca que el lugar promueve “libertad, igualdad, bienestar, redes y emancipación”, además de ofrecer talleres de emprendimiento para quienes buscan superarse y salir adelante. El centro brinda atención psicológica, jurídica y trabajo social en un horario de 9:00 a 18:00 horas, y también realiza pláticas en escuelas para difundir la Cartilla de los Derechos de las Mujeres. “Es muy bonito trabajar aquí, porque como mujeres aprendemos a crecer y a ser mejores personas”, señaló, al subrayar el impacto que este espacio tiene en el fortalecimiento y acompañamiento de otras mujeres.


El Gobierno del Estado de Puebla refrenda su compromiso de continuar el fortalecimiento de políticas públicas con perspectiva de género, ampliar la red de atención y consolidar acciones que garanticen a las mujeres una vida libre de violencia, con más oportunidades, justicia y bienestar para todas las familias poblanas.

viernes, 6 de marzo de 2026

Armenta, el que no escucha, las Cholulas gobernando bajo presión, Tonantzin Fernández y Lupita Cuautle imparables.

 Armenta, el que no escucha, las Cholulas gobernando bajo presión, Tonantzin Fernández y Lupita Cuautle  imparables.


Fernando Sandoval 

La presidenta municipal de Tonantzin Fernández enfrenta uno de los momentos más complejos de su administración al frente de San Pedro Cholula. En medio de un escenario político marcado por la crítica constante de grupos opositores, la alcaldesa ha tenido que concentrar buena parte de su agenda en la atención de emergencias ambientales y sociales, particularmente los incendios registrados en zonas naturales del municipio.

Uno de los episodios más representativos fue el incendio en el Cerro Zapotecas, un pulmón ecológico y espacio emblemático para los cholultecas. El siniestro no sólo puso a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades municipales, sino también evidenció la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención ambiental en una zona que, por su crecimiento urbano y presión social, se encuentra cada vez más expuesta a riesgos.

Gobernar bajo presión política

El contexto político que rodea a la administración de Tonantzin Fernández no es menor. Desde su llegada al gobierno municipal, sectores opositores han mantenido una narrativa crítica sobre su desempeño, cuestionando decisiones administrativas, estrategias de gobierno y resultados en distintas áreas.

Sin embargo, más allá de la confrontación política, los hechos recientes muestran que la agenda pública del municipio se ha visto dominada por la necesidad de atender contingencias inmediatas. Los incendios forestales, la seguridad pública y la gestión urbana se han convertido en temas prioritarios que obligan a la administración municipal a actuar con rapidez y coordinación institucional.

La respuesta ante los incendios implicó la movilización de brigadas de Protección Civil, bomberos y autoridades estatales, lo que permitió evitar daños mayores a zonas habitacionales. Este tipo de operativos, aunque muchas veces invisibles para el debate político cotidiano, representan uno de los desafíos más complejos para los gobiernos locales: actuar con eficacia mientras se enfrentan cuestionamientos públicos y presión mediática.

El reto de gobernar un municipio con alta visibilidad

Gobernar San Pedro Cholula implica también administrar una ciudad con una enorme carga histórica, turística y cultural. La cercanía con la capital del estado y su integración en la zona metropolitana generan una dinámica social y política particularmente intensa.

Esto significa que cualquier decisión de gobierno se encuentra bajo observación permanente de actores políticos, medios de comunicación y grupos sociales. En ese contexto, las emergencias como los incendios no sólo son un problema ambiental, sino también un desafío de gobernabilidad y comunicación política.

Para una administración municipal, el manejo de crisis se convierte en una prueba de liderazgo. La capacidad de coordinar recursos, informar a la población y mantener estabilidad institucional es clave para evitar que los problemas coyunturales escalen hacia conflictos políticos mayores.

Entre la crítica y la acción

Las críticas de los grupos opositores forman parte de la dinámica democrática local. Sin embargo, también evidencian la polarización política que suele surgir en municipios con alta competencia electoral.

En este escenario, la administración de Tonantzin Fernández parece apostar por una estrategia de contención y atención directa a los problemas del municipio, priorizando la gestión operativa sobre la confrontación política. La narrativa de “sofocar incendios”, tanto en sentido literal como figurado, refleja precisamente ese momento de su gobierno: una etapa donde la administración se ve obligada a responder a múltiples frentes al mismo tiempo.

El desafío hacia adelante

Más allá de los episodios coyunturales, el verdadero desafío para el gobierno municipal será transformar la gestión de crisis en políticas públicas de largo plazo.

La protección de áreas naturales como el Cerro Zapotecas, el fortalecimiento de los sistemas de protección civil y la prevención de incendios forestales requieren inversión, planeación y participación ciudadana.

En el terreno político, el reto será igualmente complejo: construir una narrativa de gobierno que trascienda la confrontación y logre posicionar resultados concretos frente a una opinión pública cada vez más crítica y exigente.

En suma, la administración de Tonantzin Fernández atraviesa un momento donde la gestión pública y la disputa política se entrelazan. Mientras los incendios ponen a prueba la capacidad operativa del gobierno municipal, la arena política seguirá siendo el espacio donde se evaluará, con mayor severidad, el rumbo y los resultados de su administración en San Pedro Cholula.


Por otra parte, Lupita Cuautle, en San Andrés Cholula entre el trabajo territorial y la confrontación política en medio de un clima político cada vez más polarizado en el estado de Puebla, la presidenta municipal de San Andrés Cholula, Guadalupe Cuautle Torres, ha optado por un camino que en la política local suele ser el más difícil: gobernar en territorio, cerca de la gente, mientras desde otros frentes se construyen narrativas de desgaste político.

En semanas recientes, el gobierno municipal ha impulsado jornadas de atención ciudadana en colonias, inspectorías y juntas auxiliares. No se trata únicamente de actos protocolarios; son espacios donde se concentran servicios municipales, programas sociales, asesoría jurídica, atención médica básica, mantenimiento urbano y trámites administrativos. En otras palabras, un gobierno que baja de las oficinas y se instala directamente en las comunidades.

Estas jornadas representan una estrategia clara de gobierno: acercar la administración pública a los ciudadanos y atender de forma inmediata problemas que durante años quedaron atrapados en la burocracia municipal.

Como ha señalado la propia alcaldesa en distintos encuentros ciudadanos:

“Gobernar no es esperar a que la gente llegue al ayuntamiento, es ir a donde están los problemas y resolverlos junto con la ciudadanía”.

La frase refleja una visión política que apuesta por la presencia directa en el territorio, algo que en municipios con crecimiento acelerado como San Andrés Cholula resulta indispensable.

La sombra de la confrontación política

Pero gobernar en Cholula no es únicamente administrar servicios públicos. También implica navegar en un escenario político complejo, donde los equilibrios partidistas y las rivalidades electorales pesan tanto como las decisiones administrativas.

En ese contexto, la administración de Guadalupe Cuautle Torres ha sido objeto de constantes cuestionamientos y comentarios negativos provenientes de sectores vinculados al partido gobernante en el estado, particularmente actores cercanos a Morena.

Desde críticas en redes sociales hasta señalamientos políticos indirectos, la narrativa de confrontación parece formar parte de una estrategia más amplia: desgastar a los gobiernos municipales que no forman parte del mismo proyecto político estatal.

No es un fenómeno nuevo en la política poblana. Históricamente, cuando un municipio con peso político no se encuentra alineado con el poder estatal, las tensiones se vuelven inevitables.

El costo de no alinearse

La política mexicana ha demostrado en múltiples ocasiones que la relación entre los gobiernos municipales y el poder estatal puede transformarse rápidamente en un campo de disputa.

Cuando un municipio mantiene autonomía política o pertenece a una fuerza distinta al gobierno estatal, suele enfrentarse a presiones políticas, cuestionamientos públicos e incluso campañas de desinformación.

En ese escenario, las jornadas de trabajo impulsadas por el gobierno municipal adquieren un significado político más profundo. No sólo representan programas de atención ciudadana; también son una forma de demostrar capacidad de gobierno frente a un entorno político adverso.

Como lo expresó recientemente la alcaldesa en un evento comunitario:

“A nosotros nos eligió la gente para trabajar, no para entrar en confrontaciones políticas estériles. Nuestro compromiso es con las familias de San Andrés Cholula”.

La declaración puede interpretarse como una respuesta directa al ambiente político que rodea a su administración.

Gobernar con la ciudadanía

En municipios metropolitanos como San Andrés Cholula, donde el crecimiento urbano, la presión inmobiliaria y las demandas sociales aumentan constantemente, los gobiernos municipales enfrentan desafíos que requieren soluciones inmediatas.

Las jornadas de servicios, aunque puedan parecer acciones simples, cumplen una función clave: reconstruir la confianza entre ciudadanos y gobierno.

En muchas comunidades, la presencia de funcionarios municipales resolviendo problemas concretos —desde alumbrado público hasta asesoría legal— tiene un impacto directo en la percepción ciudadana.

Ese contacto directo es también un antídoto frente a las campañas de desprestigio que suelen circular en el terreno político y digital.

La batalla por la narrativa

Hoy la política no sólo se disputa en las urnas o en las instituciones. También se libra en el terreno de la narrativa pública.

Mientras algunos sectores políticos buscan instalar una narrativa de desgaste, el gobierno municipal de Guadalupe Cuautle Torres parece apostar por otra estrategia: responder con trabajo visible.

El problema es que en la política contemporánea el trabajo no siempre basta si no se comunica adecuadamente. La construcción de una narrativa que explique, contextualice y defienda las acciones de gobierno es tan importante como la gestión misma.

Cholula, un territorio políticamente estratégico

No debe perderse de vista que San Andrés Cholula no es un municipio cualquiera. Su ubicación estratégica en la zona metropolitana de Puebla, su crecimiento económico y su relevancia electoral lo convierten en un territorio altamente disputado.

Cada decisión política, cada programa social y cada acción de gobierno se interpretan también en clave electoral.

Por ello, los ataques políticos, las críticas y los intentos de deslegitimación no deben entenderse únicamente como debates administrativos, sino como parte de una disputa más amplia por el control político de la región.

Entre el desgaste y la consolidación

La administración de Guadalupe Cuautle Torres se encuentra en una etapa donde el reto principal será mantener el equilibrio entre la gestión pública y la presión política.

Si las jornadas de trabajo continúan consolidándose como espacios de atención efectiva para la ciudadanía, podrían convertirse en uno de los pilares más importantes de su gobierno.

Sin embargo, la confrontación política difícilmente desaparecerá. En la política poblana, los municipios con peso electoral suelen ser escenarios permanentes de disputa.

Y mientras desde algunos sectores del poder se alimenta el ruido político, en el territorio de San Andrés Cholula la administración municipal parece apostar por una lógica distinta: trabajo directo con la ciudadanía.

La pregunta de fondo es si esa estrategia será suficiente para contrarrestar las presiones políticas que inevitablemente surgirán en los próximos años.

Porque en la política local, como bien saben los cholultecas, gobernar no sólo significa administrar un municipio. Significa también resistir las tormentas políticas que acompañan al ejercicio del poder.

Y en ese terreno, el verdadero juicio no lo dictan los adversarios políticos, sino los ciudadanos.

Finalmente, es importante destacar,  que Gobernar es escuchando y no confrontando, en el debate público reciente en Puebla, uno de los temas que ha encendido la discusión política y social es el proyecto del Cablebús promovido por el gobierno estatal encabezado por Alejandro Armenta. Más allá de la viabilidad técnica o financiera de la obra, lo que realmente ha generado tensión es la forma en la que se ha gestionado el diálogo con la ciudadanía.

Cuando un proyecto de infraestructura provoca manifestaciones, críticas o preocupaciones ambientales, la reacción natural de un gobierno democrático debería ser abrir canales de diálogo, escuchar argumentos y revisar la pertinencia social de la obra. Sin embargo, en este caso el debate ha tomado un rumbo distinto: la confrontación directa entre el poder público y sectores ciudadanos que cuestionan el proyecto.

El problema de fondo no es únicamente el Cablebús. El verdadero punto de fricción es la ausencia de consulta social previa. En cualquier política pública moderna, especialmente cuando se trata de obras que transforman el paisaje urbano, el entorno ambiental o la dinámica social de una ciudad, la participación ciudadana es un elemento indispensable para construir legitimidad.

El error de origen: no consultar

Cuando un proyecto se anuncia sin que previamente exista una consulta clara con la población, inevitablemente surgen resistencias. No porque la sociedad se oponga al desarrollo, sino porque exige transparencia, información y participación en decisiones que afectan su entorno.

En este caso, la inconformidad de colectivos ciudadanos, ambientalistas y vecinos de distintas zonas de la ciudad responde precisamente a esa ausencia inicial de diálogo. El conflicto no nació en las calles; nació en la falta de consulta.

La paradoja es evidente: en lugar de abrir espacios de escucha, el discurso oficial ha terminado por cuestionar a quienes se manifiestan.

Durante conferencias públicas, el gobernador ha solicitado a activistas y ambientalistas demostrar “huellas ambientales” o evidencias técnicas para sustentar sus críticas. El planteamiento, sin embargo, abre un debate más profundo sobre la relación entre gobierno y ciudadanía.

¿Quién debe rendir cuentas?

En una democracia, la carga de la prueba no corresponde a la ciudadanía. Corresponde al gobierno.

Los ciudadanos no son quienes deben justificar sus dudas frente a una obra pública; es la autoridad quien tiene la obligación de demostrar la viabilidad técnica, ambiental, social y financiera de los proyectos que impulsa.

Esa es la esencia de la rendición de cuentas. y NO tienen porque reservar información. 

Eso es Corrupción y descaro de la realización de proyectos a modo y sin recato.

Por eso resulta paradójico observar cómo, en algunos momentos del debate público, el discurso oficial parece invertir los papeles: el gobierno cuestionando a los ciudadanos por expresar inquietudes legítimas.

La política, sin embargo, no debería funcionar así. Un gobernador, un presidente municipal o cualquier funcionario público es, en esencia, un servidor de la sociedad. Su legitimidad proviene del voto ciudadano, directa o indirectamente.

Pedir a los ciudadanos que “demuestren” por qué protestan puede interpretarse como una inversión peligrosa de la lógica democrática.

El tono también importa

Otro elemento que ha generado incomodidad en sectores ciudadanos es el tono del discurso político en algunas conferencias públicas. En la política contemporánea, la forma de comunicar es tan importante como el contenido del mensaje.

Cuando desde el poder se percibe ironía, burla o desdén hacia quienes critican un proyecto gubernamental, el conflicto político tiende a profundizarse.

El problema no es la crítica. En democracia, la crítica es inevitable y necesaria. El verdadero desafío está en la capacidad de los gobernantes para convivir con ella sin convertirla en una confrontación personal o política.

El desafío de la gobernabilidad

Los grandes proyectos urbanos requieren algo más que presupuesto y planeación técnica. Necesitan legitimidad social.

Esa legitimidad se construye escuchando a la población, integrando opiniones diversas y permitiendo que especialistas independientes evalúen los impactos de las obras públicas.

Cuando un proyecto se percibe como impuesto, incluso si técnicamente es viable, puede enfrentar resistencias que terminan debilitando su ejecución y su aceptación social.

Por ello, más que insistir en la confrontación con activistas o ciudadanos inconformes, el gobierno estatal podría encontrar una oportunidad política en abrir el debate.

Escuchar no significa renunciar a un proyecto. Significa fortalecerlo.

La política pública del siglo XXI

Hoy los gobiernos que logran consolidar proyectos de infraestructura exitosos son aquellos que incorporan tres elementos fundamentales:

  1. Consulta ciudadana previa

  2. Transparencia en los estudios técnicos y ambientales

  3. Espacios reales de diálogo con especialistas y comunidades

Sin estos elementos, cualquier proyecto corre el riesgo de nacer con un déficit de legitimidad.

El debate sobre el Cablebús en Puebla no debería convertirse en una batalla entre gobierno y ciudadanía. Ese sería el peor escenario para todos.

La función de un gobierno democrático no es confrontar a quienes cuestionan sus decisiones, sino demostrar que sus proyectos tienen sustento técnico, respaldo social y beneficio público.

Si algo necesita hoy la política poblana es menos confrontación y más escucha.

Porque gobernar no significa imponer proyectos desde el poder, sino construirlos junto con la sociedad para que tengan validez social, legitimidad política y, finalmente, legalidad para ejecutarse.

¿Hasta cuándo?


Posdata:


¿El helicóptero del Gobernador contamina, segunda llamada?

martes, 3 de marzo de 2026

BOLETOS PARA EL TEATRO DEL PUEBLO SE VENDERÁN ÚNICAMENTE EN CANALES OFICIALES

 Comunicado 1481/2026

Martes 03 de marzo de 2026


BOLETOS PARA EL TEATRO DEL PUEBLO SE VENDERÁN ÚNICAMENTE EN CANALES OFICIALES



-El Gobierno del Estado y la CoComunicado 1481/2026

Martes 03 de marzo de 2026


BOLETOS PARA EL TEATRO DEL PUEBLO SE VENDERÁN ÚNICAMENTE EN CANALES OFICIALES


-El Gobierno del Estado y la Coordinación de la Feria de Puebla recomendaron a las y los interesados en los espectáculos en adquirir sus accesos solamente por canales oficiales. 


CIUDAD DE PUEBLA, Pue.- Con el objetivo de garantizar la seguridad, prevenir fraudes y asegurar una asistencia confiable y segura en la Feria de Puebla 2026, que se llevará a cabo del 23 de abril al 10 de mayo, el Gobierno del Estado recomienda a la población a no atender publicaciones que anuncien ventas anticipadas y adquirir los boletos únicamente a través de los canales oficiales, disponibles en https://feria.puebla.gob.mx.

ordinación de la Feria de Puebla recomendaron a las y los interesados en los espectáculos en adquirir sus accesos solamente por canales oficiales. 


CIUDAD DE PUEBLA, Pue.- Con el objetivo de garantizar la seguridad, prevenir fraudes y asegurar una asistencia confiable y segura en la Feria de Puebla 2026, que se llevará a cabo del 23 de abril al 10 de mayo, el Gobierno del Estado recomienda a la población a no atender publicaciones que anuncien ventas anticipadas y adquirir los boletos únicamente a través de los canales oficiales, disponibles en https://feria.puebla.gob.mx.


jueves, 26 de febrero de 2026

Políticas Públicas inhertes, el método. Sociedad sin ser escuchada y un periodismo sin respaldo: el discurso oficial y la realidad incómoda en Puebla

Políticas Públicas inhertes,  el método.   Sociedad sin ser escuchada y un periodismo sin respaldo:  el discurso oficial y la realidad incómoda en Puebla


Fernando Sandoval

 

En Puebla, el debate sobre el cablebús no es solamente técnico, es político y social. El proyecto impulsado por el gobernador Alejandro Armenta ha sido presentado como una solución de movilidad con enfoque social, similar a modelos implementados en otras ciudades del país. Sin embargo, la pregunta de fondo no es si el sistema funciona en abstracto, sino si responde a las prioridades reales de los poblanos. La realidad es no funcionará y no resolverá las verdaderas necesidades. No hay transporte en toda la zona conurbada.


¿Se está escuchando a la ciudadanía?

Cuando una obra pública genera más resistencia que consenso, el problema no siempre es la infraestructura, sino el proceso.
La crítica no gira únicamente en torno a la ruta —que, según se ha señalado, llegaría hasta La Resurrección pero no a las comunidades más marginadas—, sino al orden de prioridades:

  • Colonias que siguen pidiendo pavimentación básica.

  • Transporte público tradicional en condiciones deficientes.

  • Un clima de inseguridad que sigue siendo la principal preocupación ciudadana.

  • Falta de mantenimiento urbano en zonas populares.

  • Falta de áreas verdes.

Si la percepción ciudadana es que “nadie pidió esto”, entonces el gobierno enfrenta un déficit de comunicación política y de consulta pública.

Se está perdiendo el rumbo.

El tema ambiental: más que números

La reubicación de árboles adultos es otro punto sensible. No es solo un tema ecológico, es simbólico. La promesa de plantar 10 mil nuevos árboles suena ambiciosa, pero la ciudadanía sabe que un árbol joven no sustituye en el corto plazo a uno maduro.
Un árbol trasplantado no siempre sobrevive. Un árbol nuevo tarda más de una década en generar el mismo impacto ambiental. Ese es un argumento técnico que no puede minimizarse con discursos.

El gobernador y sus asesores, no piensan en conservación, en sobrevivir sino en plena imagen sin sustento social.

¿Capricho o visión de largo plazo?

El riesgo político para cualquier gobernador no es impulsar obra pública, sino hacerlo sin construir legitimidad social.
Un proyecto puede ser técnicamente viable, financieramente posible y urbanísticamente moderno, pero si no nace del consenso o al menos del diálogo abierto, se convierte en un símbolo de imposición.

La ciudadanía no está necesariamente en contra de una nueva vía de transporte. El mensaje que se escucha es otro:
“No así. No sin consulta. No sin atender antes lo urgente.”

El fondo del reclamo

La pregunta “¿tenemos un gobernador que no escucha?” es más poderosa que cualquier consigna. Porque no habla solo del cablebús; habla de participación, de prioridades y de respeto al sentir ciudadano.

Un liderazgo fuerte no es el que impone, sino el que corrige, ajusta y dialoga.


Si el gobierno estatal logra abrir mesas técnicas reales, transparentar estudios de impacto ambiental y justificar financieramente la obra frente a otras necesidades —seguridad, calles dignas, transporte público convencional— el debate cambiaría de tono.

Hoy el desafío no es construir torres y estaciones.


Es construir confianza.

Por otra parte,  el trabajo de los periodistas es muy importante en Puebla, el discurso oficial suele reconocer la importancia de la libertad de expresión, pero en los hechos no se han consolidado políticas públicas específicas que fortalezcan la estabilidad social y laboral de periodistas. Durante la administración del gobernador Alejandro Armenta, no se han presentado a la fecha  —al menos públicamente con reglas claras y padrones transparentes— programas de vivienda dirigidos al sector, ni esquemas sólidos de apoyo laboral que trasciendan convenios publicitarios o apoyos coyunturales.

Si no hay transporte para la sociedad menos para las giras de gobierno.  otro hecho.

El problema de fondo

El gremio periodístico enfrenta tres vulnerabilidades principales:

  1. Precariedad laboral – Muchos comunicadores trabajan sin seguridad social ni contratos formales.

  2. Dependencia económica de convenios oficiales – Lo que genera presiones indirectas sobre la línea editorial.

  3. Ausencia de política social diferenciada – No existen esquemas claros de acceso a vivienda, créditos blandos o fondos de contingencia.

Si el Estado reconoce al periodismo como actividad de interés público, tendría que traducirlo en políticas institucionales, no en apoyos discrecionales.

Vivienda: una deuda histórica

En otros sectores estratégicos —magisterio, fuerzas de seguridad, trabajadores sindicalizados— existen mecanismos de acceso preferencial a vivienda mediante convenios con institutos públicos o desarrolladores.
Para periodistas independientes o de medios locales, no hay un modelo similar estructurado.

Un programa serio podría contemplar:

  • Convenios con desarrolladoras para esquemas de crédito accesible.

  • Bolsa de vivienda social con criterios objetivos.

  • Transparencia en la asignación para evitar clientelismo.

Apoyo laboral y participación real

No se trata solo de recursos económicos. También es participación institucional:

  • Mesas permanentes de diálogo con medios locales e independientes.

  • Capacitación en materia de seguridad digital y cobertura de riesgo.

  • Fondos concursables para proyectos de investigación periodística.

  • Mecanismos claros de contratación publicitaria con reglas públicas.

Sin estos elementos, el mensaje que se envía es contradictorio: se exalta la libertad de prensa en el discurso, pero no se fortalece al gremio en la práctica.

La pregunta incómoda

¿Se quiere un periodismo profesional, crítico y sólido?
Entonces debe construirse política pública para ello.

El apoyo no puede depender de cercanía política ni de alineación editorial. Debe ser institucional, con reglas y vigilancia ciudadana.


Periodismo sin respaldo: el discurso oficial y la realidad incómoda en Puebla

En Puebla se habla con frecuencia de libertad de expresión. Se pronuncian discursos el 7 de junio, se publican mensajes institucionales y se presume respeto a la prensa. Pero cuando se revisa la política pública real hacia el gremio periodístico, el vacío es evidente.

Durante la administración del gobernador Alejandro Armenta no existe —con reglas claras, presupuesto etiquetado y padrones transparentes— un programa de vivienda para periodistas. Tampoco hay un esquema sólido de fortalecimiento laboral que rompa con la lógica de la precariedad.

Y eso no es menor.

La precariedad como forma de control

En Puebla, una gran parte del gremio vive en condiciones laborales inestables:

  • Sin seguridad social.

  • Sin contratos formales.

  • Sin garantías mínimas.

El problema no es solo económico, es político. Un periodista precarizado es un periodista vulnerable. Y un periodista vulnerable es más fácil de presionar.

Mientras no existan políticas públicas estructurales —no apoyos discrecionales ni convenios condicionados— el discurso oficial de respeto a la prensa queda en retórica.

Vivienda: promesas para unos, olvido para otros

El Estado ha generado históricamente esquemas de acceso a vivienda para sectores estratégicos: fuerzas de seguridad, sindicatos, trabajadores formales. ¿Por qué el periodismo no entra en esa categoría si cumple una función pública esencial?

No hay convenios anunciados.
No hay bolsa social específica.
No hay créditos preferenciales gestionados desde el gobierno estatal.

Lo que sí hay son relaciones publicitarias selectivas, donde el apoyo institucional suele depender de la cercanía política o la línea editorial.

Eso no es política pública. Es discrecionalidad.

Participación simulada

Tampoco existen mesas permanentes de diálogo donde los medios independientes puedan incidir en políticas de comunicación social. No hay fondos concursables para periodismo de investigación. No hay mecanismos transparentes de asignación de publicidad oficial con criterios públicos y auditables.

La consecuencia es clara:
El periodista que cuestiona, incomoda.
El que incomoda, queda fuera.

¿Mentira?

El mensaje político

Cuando un gobierno impulsa megaproyectos de infraestructura pero no destina recursos claros para fortalecer al gremio que documenta, fiscaliza y comunica la realidad, el mensaje es preocupante: la obra es prioridad; la prensa, no.

Un gobierno que se dice cercano al pueblo debería entender que fortalecer al periodismo no es un favor, es una inversión democrática.

Porque sin prensa libre y dignificada, no hay contrapeso.
Y sin contrapeso, el poder se vuelve cómodo.

La pregunta directa

¿Quiere el gobierno de Puebla un gremio profesional, independiente y fuerte?
Entonces que lo demuestre con presupuesto, reglas claras y políticas institucionales.

Lo demás —los discursos, los reconocimientos, las fotografías oficiales— son solo formas elegantes de evitar el fondo.




En Puebla, la precariedad del periodismo no es un error: es un método

En Puebla no existe una política pública para dignificar al gremio periodístico. No por descuido. No por falta de diagnóstico. Porque no conviene.

Durante el gobierno de Alejandro Armenta, el periodismo ha sido reducido a un papel incómodo: necesario para la propaganda institucional, prescindible para el diseño de políticas públicas. No hay programas de vivienda. No hay esquemas de fortalecimiento laboral. No hay participación real. Hay silencio administrativo y control político.

Precarizar para domesticar

Un periodista sin seguridad social, sin vivienda propia y sin estabilidad económica no es libre.
Es vulnerable.
Es presionable.
Es castigable.

La precariedad del gremio no es una consecuencia colateral del sistema: es parte del sistema. Mientras el periodista dependa de convenios discrecionales, de pagos tardíos o de la “buena voluntad” del funcionario en turno, la línea editorial deja de ser un ejercicio de libertad y se convierte en un acto de supervivencia.

Eso es grave. Eso es antidemocrático.

Vivienda: el abandono como política de Estado

El gobierno estatal ha sabido construir esquemas de vivienda para sectores que le resultan funcionales políticamente. Policías, burócratas, estructuras corporativas. Para el periodismo: nada.

Ni un programa piloto.
Ni un padrón.
Ni una convocatoria pública.

La omisión es el mensaje: el periodista no importa como sujeto social, solo como herramienta de difusión cuando conviene.

Publicidad oficial: premio o castigo

En Puebla no existe una política clara, equitativa y auditable de asignación de publicidad oficial. Existe una práctica:
— El que aplaude, cobra.
— El que cuestiona, desaparece del presupuesto.

Eso no es comunicación social. Es censura indirecta.
No se calla con amenazas, se asfixia con abandono económico.

Diálogo inexistente, participación simulada

No hay mesas permanentes con medios independientes.
No hay fondos para investigación periodística.
No hay capacitación institucional en seguridad para periodistas.

Lo que sí hay son eventos públicos, discursos vacíos y fotografías con “medios aliados”. El pluralismo se presume, pero no se practica.

El contraste obsceno

Mientras se anuncian obras millonarias, megaproyectos y planes de infraestructura de alto impacto mediático, el gremio que documenta la realidad vive en la informalidad y el riesgo.

Un gobierno que invierte más en imagen que en libertades no gobierna, administra propaganda.

La verdad incómoda

Un periodismo fuerte incomoda.
Un periodismo organizado exige.
Un periodismo con derechos no se somete.

Por eso no se le fortalece.
Por eso se le fragmenta.
Por eso se le mantiene en la orilla.

La pregunta final (y la acusación)

¿Es incapacidad del gobierno estatal o una decisión política mantener al periodismo en la precariedad?

Porque cuando el abandono es sistemático, prolongado y selectivo, ya no es omisión: es estrategia.

Y un gobierno que le teme a la prensa libre, le teme a la verdad.


Y la verdad no peca pero incomoda. 


Basta.

Informativo del Gobierno de Puebla

Comunicado 1461/2026 

Jueves 26 de febrero de 2026




*INCENDIO EN RELLENO SANITARIO DE SAN JOSÉ CHIAPA REGISTRA 70% DE CONTROL*


-De manera inmediata Protección Civil del Estado de Puebla atiende el siniestro desde el 24 de febrero.


SAN JOSÉ CHIAPA, Pue.- El incendio en el relleno sanitario del municipio presenta un 70 por ciento de control y no representa riesgo para la población. El Gobierno del Estado de Puebla, a través de la Coordinación General de Protección Civil y Gestión del Riesgo de Desastres, mantiene acciones de control y mitigación desde el 24 de febrero.


Las acciones de combate son coordinadas por el titular de Protección Civil del Estado, coronel Bernabé López Santos, junto con personal de Policía Estatal, Bomberos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), cuerpos de emergencias y autoridades municipales. 


Al detallar que el incendio se originó debido a una quema de pastizal que se salió de control en una zona cercana al predio, el titular de Protección Civil señaló que desde el primer momento se estableció coordinación con personal de la Dirección de Protección Civil Municipal de San José Chiapa para realizar trabajos emergentes.


Derivado de que son diversas capas de desechos los que se encuentran en combustión, se mantienen acciones para esparcir agua a presión, enfriar la superficie y liquidar el siniestro, cabe recordar que el factor viento ha complicado las tareas de sofocación. 



La Coordinación General de Protección Civil estatal exhorta a la población a no acercarse a la zona para facilitar los trabajos de combate, así como a reportar cualquier emergencia a la línea 9-1-1.


El Gobierno del Estado en coordinación con los tres órdenes de gobierno, refrenda su compromiso de atender de manera oportuna los incendios forestales para la perseveración y protección del medio ambiente, así como salvaguardar la integridad de las familias poblanas. 


Comunicado 1460/2026 
Jueves 26 de febrero de 2026

*GOBIERNO ESTATAL AVANZA EN CONSTRUCCIÓN DE CIITRAS PARA BRINDAR VALOR AGREGADO AL CAMPO*

- Más de 3 mil 850 productores serán vinculados a procesos de innovación y comercialización.


CIUDAD DE PUEBLA, Pue.- Con una inversión de 121 millones de pesos, como parte de la estrategia para fortalecer el desarrollo económico regional y generar mayor bienestar para las familias del campo poblano, el Gobierno del Estado, encabezado por Alejandro Armenta Mier, avanza en la construcción de los Centros Integrales de Innovación y Transformación Agroindustrial del Estado (CIITRA) en San José Chiapa y Aquixtla.

El coordinador General de Gabinete, José Luis García Parra, informó que el CIITRA de San José Chiapa registra un avance del 40 por ciento y estará enfocado en la producción de deshidratados de frutas, hortalizas y barras energéticas de amaranto. Este centro atenderá una región productiva de 8 mil 200 hectáreas, con una proyección anual de 42 mil 500 toneladas y beneficiará directamente a más de 3 mil 200 productoras y productores mediante esquemas de valor agregado que incrementen su competitividad.

En tanto, el CIITRA de Aquixtla, orientado a la transformación y empaque de jitomate, presenta un avance superior al 25 por ciento y vincula actualmente a 650 productores que trabajan mil 300 hectáreas bajo la modalidad de invernadero en la Sierra Norte. Estas acciones se desarrollan con la participación de la Secretaría de Infraestructura y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en congruencia con la estrategia nacional de fortalecimiento al sector primario impulsada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.


Asimismo, se encuentran en proceso 20 CIITRA adicionales, en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo (SEDETRA) y los institutos tecnológicos del estado, con el objetivo de integrar innovación y capacitación especializada. Con estos proyectos, el Gobierno del Estado reafirma su compromiso de transformar el campo poblano mediante infraestructura estratégica que genere desarrollo sostenible y mayores oportunidades para las y los productores.

Comunicado 1459/2026 
Miércoles 25 de febrero de 2026

*GOBIERNO ESTATAL COORDINA TRASLADO AÉREO DE ÓRGANOS PARA TRASPLANTE EN CDMX*




-Fueron procurados en hospitales de alta especialidad del IMSS Ordinario.

CIUDAD DE PUEBLA, Pue.- La solidaridad tomó vuelo desde Puebla, luego de que el gobierno estatal que encabeza Alejandro Armenta Mier coordinó traslados aéreos de dos hígados a la Ciudad de México, donde serán destinados a procedimientos de trasplante para brindar una nueva oportunidad de vida.

Se trata de dos casos correspondientes a pacientes de 47 y 23 años de edad, cuyos órganos fueron procurados en hospitales de alta especialidad del IMSS Ordinario en la capital poblana, bajo estrictos protocolos y con la intervención de personal médico capacitado.

El primer traslado se realizó del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional (CMN) “General de División Manuel Ávila Camacho” del IMSS San José, hacia el Hospital Ángeles Lomas, en la capital del país, a fin de garantizar que el órgano arribara en condiciones óptimas para su implantación.

El segundo operativo se llevó a cabo desde la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Traumatología y Ortopedia del IMSS de Puebla hacia el Centro Médico Nacional La Raza.

En ambos casos, los traslados fueron realizados por el Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA), el cual ejecutó ambas operaciones en un tiempo promedio de media hora.
 
Con estas acciones, el Gobierno del Estado de Puebla reafirma su compromiso con la vida y el fomento de la cultura de la donación de órganos, al tiempo que reconoce el gesto altruista de las familias donantes que hicieron posible una segunda oportunidad para quienes lo necesitan.