¿El cuarto poder olvidado? ¿periodistas sin respaldo en la 4T?
¿ Y los medios de comunicación independientes hasta cuándo?
Hoy en día todos, desde los sindicatos cholultecas son representados y apoyados con prestaciones adicionales a las de la ley, Sin embargo, hasta cuándo los medios independientes que tienen, una propuesta diferente de comunicar y que simplemente son otro sector productivo no contemplado en los sistemas de apoyos emergentes, se encuentran contemplados.
Todos los sectores parecen tener respaldo. Madres solteras, jóvenes con becas como Rita Cetina, personas adultas mayores… programas sociales que, sin duda, representan un alivio para miles de familias. Pero hay una pregunta incómoda que nadie quiere responder:
¿Dónde está el verdadero apoyo al gremio periodístico?
Ese gremio al que todos los días se le menciona, se le felicita, se le agradece su labor. Ese mismo que documenta, cuestiona, exhibe y también construye. El llamado cuarto poder… que hoy parece estar relegado al discurso, pero no a las políticas públicas.
Pero hay que decirlo, aquellos que aplauden, que copian y pegan los comunicados de prensa, y aplauden se les contempla en los padrones de proveedores con altas ganancias. o aquellos de nueva creación para justificar ganancias y porcentajes en áreas de comunicación a modo y tendencias favorables.
Porque la realidad es otra.
¿Dónde están las instalaciones dignas para ejercer el periodismo dentro de las mismas instancias gubernamentales para tales actividades sin registro y verdaderamente transparentes?
¿Dónde los estímulos reales para quienes trabajan de manera independiente?
¿Dónde el apoyo en herramientas básicas, en equipo, en seguridad laboral?
Porque sí, hay periodistas que cubren eventos desde temprano y terminan entrada la noche, muchas veces sin acceso siquiera a lo más elemental: alimentación, transporte, condiciones mínimas.
Y la pregunta crece:
¿Dónde están los programas para vivienda digna para periodistas?
¿Dónde el respaldo institucional para quienes sostienen el derecho a la información?
Más aún, existe otra realidad incómoda:
quienes no pertenecen a asociaciones, sindicatos o agrupaciones —muchas veces cuestionadas por su opacidad o intereses— quedan fuera de cualquier tipo de apoyo.
Entonces surge la duda legítima:
¿Hay que afiliarse para ser reconocido?
¿Hay que alinearse para poder acceder a derechos básicos?
El periodismo independiente no debería ser invisible.
No debería depender de cuotas políticas ni de estructuras que condicionen el ejercicio libre de la información.
Hoy, en plena llamada Cuarta Transformación, donde se habla de justicia social, inclusión y dignificación del trabajo, el gremio periodístico sigue esperando respuestas claras, acciones concretas y no solo discursos.
Porque informar no es un privilegio.
Es un derecho.
Y ejercerlo con dignidad también debería serlo.
Periodistas: aplaudidos en el discurso, abandonados en la realidad
En México —y particularmente en Puebla— el cinismo institucional ya ni siquiera se disfraza, en la pretención de la indiferencia y exclusión de convenios lo dice todo.
Todos tienen apoyo.
Todos tienen programas.
Todos tienen beneficios.
Madres solteras, jóvenes, adultos mayores… discursos, cifras, aplausos.
Pero hay un sector que incomoda, que cuestiona, que exhibe…
y por eso mismo, se le mantiene al margen:
el gremio periodístico.
Ese al que todos los días le dicen “gracias por su labor”.
Ese al que invitan, utilizan y presumen.
Ese que llena boletines, ruedas de prensa y agendas públicas.
Pero cuando se apagan los micrófonos…
no hay nada.
Ni instalaciones dignas.
Ni apoyos reales.
Ni herramientas de trabajo.
Ni seguridad.
Ni condiciones mínimas para ejercer una labor que, irónicamente, sostiene la vida democrática.
Porque no nos engañemos:
El periodista independiente no existe para el sistema.
Es invisible… hasta que incomoda.
¿De qué sirven los discursos de la llamada Cuarta Transformación, si el llamado “cuarto poder” sigue sobreviviendo en la precariedad?
¿Dónde están los apoyos para vivienda?
¿Dónde los estímulos económicos?
¿Dónde los programas que reconozcan, de verdad, el riesgo y el desgaste de esta profesión?
O peor aún…
¿El precio del apoyo es la sumisión?
Porque pareciera que hay una regla no escrita:
si no perteneces a una confederación,
si no te alineas a un sindicato,
si no aplaudes…
simplemente no existes.
Y entonces la pregunta deja de ser incómoda y se vuelve urgente:
¿El periodismo libre estorba?
Porque en los hechos, sí.
Se le ignora, se le margina y se le deja solo.
Mientras tanto, los gobiernos siguen hablando de justicia social, de inclusión, de transformación…
Pero sin periodistas dignificados,
sin prensa libre y con condiciones reales,
todo eso es solo propaganda.
Así de claro.
¿Hasta cuándo el silencio oficial frente al abandono del periodismo?
¿Hasta cuándo la simulación?
Porque el aplauso no paga renta.
El reconocimiento no compra equipo.
Y la “mención” no protege a nadie.
El periodismo no necesita halagos.
Necesita condiciones.
Y hoy, esas condiciones no existen.
Pero el Periodismo independiente, no ha muerto, no muere y no agoniza, lo que no mata, fortalece y solo quien con un gesto piadoso y una mano que ofrezca el apoyo y no solo el reconocimiento, llevará en su mas alto proyecto, un buen término y el apoyo y reconocimiento de todo sector.
¿Hasta cuándo?
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