¿Crisis turística y cultural en la región Cholulteca? ¿administrativa, jurídica, o de planeación, desarrollo y gobernanza?
Fernando Sandoval
Analista político y Egresado de la UNA
Seguimos con la Historia y con las necesidades y hay que resaltar:
La crisis de la región Cholulteca no es solo administrativa: es jurídica, porque vulnera principios constitucionales de planeación, desarrollo y gobernanza, sostienen algunos expertos.
Cholula: dos municipios, un mismo sistema que no está funcionando
No es solo San Andrés Cholula.
Es también San Pedro Cholula pero hay muchos municipios que están pasando por este fenómeno a causa de una aculturación deformada.
en el caso de la región, dos municipios separados en lo administrativo, pero profundamente unidos en lo histórico, lo cultural, lo social y, hoy también, en algo más preocupante: una misma crisis estructural que se ha normalizado.
Porque hay que decirlo sin rodeos:
Cholula no es pobre.
Cholula está mal organizada, mal planificada… y, en muchos casos, áreas operadas por pésimos funcionarios, sin experiencia, improvisando y sin trayectoria profesional y laboral.
Estamos hablando de un territorio que concentra una de las herencias más importantes de Mesoamérica, con un símbolo como la Gran Pirámide, con tradiciones vivas que no han desaparecido pese al paso del tiempo, con universidades, crecimiento urbano, inversión inmobiliaria y cercanía con una capital estatal dinámica.
Es decir, tiene todo.
Y aun así, no despega cómo debería.
¿Por qué?
Porque el problema nunca ha sido la falta de recursos, sino la ausencia de un modelo claro de desarrollo territorial.
Pero también hay que decirlo, falta de interes por invertir en la cultura y en el turismo.
Hoy, tanto en San Andrés como en San Pedro, lo que existe es una suma de decisiones aisladas, sin articulación, sin continuidad y, muchas veces, sin entendimiento del territorio.
El resultado es visible para cualquiera que camine Cholula:
Calles cerradas sin lógica.
Vialidades reducidas sin alternativas.
Ciclovías mal integradas.
Entradas bloqueadas los fines de semana.
Eventos sin planeación.
Comercio desordenado.
Turistas desorientados.
Y en medio de todo eso, una constante: la falta de orden.
Porque un destino turístico no se define por lo que tiene, sino por cómo lo organiza.
Hoy el visitante llega a Cholula, pero no encuentra un sistema que lo guíe. No hay señalética suficiente, no hay rutas claras, no hay integración entre lo histórico, lo cultural y lo comercial.
Camina, observa… pero no necesariamente consume.
Y cuando no consume, la economía local no se activa.
Ese es el verdadero problema.
Se ha confundido la llegada de visitantes con desarrollo económico.
Y no son lo mismo.
El turismo sin estructura es turismo de paso.
Y el turismo de paso no transforma nada.
Mientras tanto, las decisiones en materia de movilidad han terminado por afectar directamente a quienes sostienen el territorio: los comerciantes, los vecinos, los trabajadores.
Reducir carriles sin estudios, cerrar calles clave sin rutas alternas, desordenar los accesos… todo eso tiene una consecuencia directa:
Menos flujo.
Menos visibilidad.
Menos ventas.
Y sin ventas, no hay economía local.
A esto se suma otro factor delicado: el desorden en el comercio.
Espacios saturados, falta de regulación efectiva, presencia de comerciantes externos sin integración al tejido local. No se trata de excluir, se trata de ordenar.
Porque cuando no hay reglas claras, la derrama económica no se queda en Cholula. Se fuga.
Y entonces ocurre lo absurdo: un lugar con alta actividad… pero con bajo beneficio para su propia gente.
En paralelo, la cultura ha sido mal entendida.
En lugar de ser un eje económico, se ha convertido en un recurso político.
Eventos repetidos, ferias sin identidad, conciertos costosos que duran unas horas pero no construyen nada a largo plazo.
Se privilegia el impacto inmediato sobre la estrategia.
Se busca llenar plazas, no desarrollar territorios.
Y eso es un error.
Porque la verdadera riqueza de Cholula no está en traer artistas.
Está en lo que ya existe: sus tradiciones, su gastronomía, sus barrios, su historia viva.
Pero para que eso funcione, se necesita algo básico: orden, visión y respeto.
No existe inversión en productores no solo de gastronomía, sino de arte, de cultura, de música, de canto, de danza local. Tenemos recursos humanos pero no son fomentados. No hay programas de literatura, narrativa y poesía. Cuenta cuentos solo enmarca el grado de aprendizaje y enseñanza que se tiene.
Especialmente en un tema que pocos se atreven a tocar con claridad: la relación entre gobierno y religión.
Las festividades religiosas —las bajadas, las ferias patronales, las celebraciones tradicionales— no pertenecen al gobierno. Pertenecen a la comunidad. Los gobiernos deben aportar, no organizar, es incluir y adaptarse sin ser el reflector principal.
El Estado es laico.
Eso no es un detalle menor. Es un principio constitucional.
El gobierno debe facilitar, garantizar seguridad, ordenar… pero no intervenir más allá de eso. No apropiarse, no protagonizar, no politizar lo que es expresión de fe.
Cuando esa línea se cruza, se genera un desequilibrio:
se distorsiona la tradición y se debilita la institución.
Y aun así, la gente muchas veces no confronta. No porque no vea el problema, sino porque la fe pesa más que la inconformidad.
Pero el problema sigue ahí.
Y no es solo social o político.
Es también legal.
Porque la Constitución establece claramente que los municipios deben planear, ordenar y promover el desarrollo. Las leyes de turismo, movilidad y desarrollo urbano refuerzan esa obligación.
Cuando no hay planeación, cuando no hay orden territorial, cuando no hay infraestructura básica, no estamos frente a un simple error administrativo.
Estamos frente a un incumplimiento.
Y eso cambia todo.
Porque entonces ya no es solo una crítica.
Es un señalamiento estructural.
Cholula —San Andrés y San Pedro, así como otros municipios— no necesitan reinventarse, tampoco se necesita vender una marca porque solo estamos reflejando ignorancia de pretender vender una zona comercialmente y no como una identidad humana y de desarrollo pluricultural.
Se necesita reconocerse.
Entender que:
la movilidad es economía,
que el turismo es sistema,
que la cultura es desarrollo,
y que la identidad no es discurso… es herramienta.
Necesita dejar de operar por ocurrencias y empezar a construir con método.
Menos eventos y más estructura.
Menos improvisación y más planeación.
Menos promoción vacía y más orden territorial.
Porque el problema no es lo que Cholula es.
El problema es que no se está sabiendo poner perfiles con curriculum adecuados al trabajo, menos tener asesores con la proyección necesaria, porque Cholula ya tiene todo.
En verdad cuando dos municipios comparten historia, territorio y destino… Crecerán sus comunidades no los entes gubernamentales.
Siempre, también comparten errores,
entonces ya no es coincidencia.
Es un sistema que necesita cambiar.
Y con urgencia.
Si los funcionarios de Fomento Economico, Cultura, Educación, Turismo, Comuniciación Social, Servicios Municipales y el propio cabildo con sus regidores no se involucren a crear y mejorar, estran destinados a tomarse las mejores fotos que solo serán recuerdos de sus propios egos sin historia y sin huella.
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