Por Fernando Sandoval
Armando Aguirre Amaro, presidente municipal de Coronango, atraviesa una coyuntura política que exige mayor estrategia, disciplina y visión en la conducción de su gobierno. No se trata únicamente de administrar; se trata de comunicar, proyectar y consolidar resultados.
En política municipal, la percepción es tan importante como la acción. Un gobierno puede ejecutar obras, impulsar programas sociales o mejorar servicios públicos, pero si no existe una estructura profesional que cuide la narrativa institucional, el impacto se diluye. La ausencia de asesores sólidos en comunicación estratégica y de una relación institucional madura con medios de comunicación locales y regionales genera vacíos que rápidamente se llenan con especulación, crítica desinformada o golpeteo político.
Hoy más que nunca, los alcaldes necesitan tres pilares fundamentales:
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Comunicación estratégica profesional: No basta con publicar boletines; se requiere agenda, posicionamiento, manejo de crisis y construcción de reputación.
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Relación respetuosa con medios: No como mecanismo de control, sino como canal transparente para informar resultados.
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Evaluación constante de resultados: Medir, corregir y transparentar.
La coyuntura que enfrenta el presidente municipal no necesariamente es una crisis irreversible, pero sí una señal de alerta. Un gobierno que no comunica bien sus logros termina siendo evaluado solo por sus errores. Y en tiempos de polarización política, la omisión comunicativa se convierte en vulnerabilidad.
Rodearse de perfiles técnicos, con experiencia en administración pública, estrategia digital, opinión pública y gestión de crisis, no es un lujo: es una necesidad. Además, fortalecer el diálogo con sectores sociales, empresarios y medios independientes puede convertirse en un blindaje político y en una herramienta de legitimidad.
El liderazgo municipal no solo se construye con obras, sino con narrativa, coherencia y resultados visibles. La coyuntura actual puede ser el punto de inflexión para profesionalizar su administración o el inicio de un desgaste innecesario.
Por ello, el presidente municipal de Coronango, Armando Aguirre Amaro, enfrenta algo más delicado que la crítica: enfrenta la percepción de improvisación.
Gobernar no es solamente administrar recursos ni encabezar eventos públicos; es construir autoridad política. Y hoy esa autoridad no se fortalece solo con discursos o fotografías, sino con estrategia, resultados medibles y una red sólida de liderazgo que respalde cada decisión.
La debilidad actual: entorno sin estructura estratégica
No se trata únicamente de una relación distante con medios de comunicación. El problema de fondo parece ser la ausencia de un círculo estratégico integral:
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Asesores con experiencia real en política municipal.
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Operadores territoriales que conozcan cada junta auxiliar.
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Especialistas en análisis de opinión pública.
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Vocerías profesionales capaces de enfrentar crisis.
Cuando un alcalde no se rodea de perfiles técnicos y políticos sólidos, la narrativa del gobierno termina siendo dictada por adversarios, rumores o redes sociales.
Y en política local, la percepción puede erosionar más rápido que la falta de obra.
Crítica directa: falta de blindaje político
En el contexto actual del estado de Puebla, donde la competencia partidista es intensa y la confrontación es constante, ningún presidente municipal puede gobernar en solitario. No basta con el equipo administrativo; se necesita estructura política.
Si el alcalde no consolida liderazgos sociales —empresariales, comunitarios, educativos y religiosos— su gobierno se vuelve frágil.
Si no fortalece la interlocución con regidores y actores regionales, el desgaste se acelera.
Si no construye alianzas estratégicas, la oposición llenará el vacío.
La crítica no es un ataque personal; es una advertencia política.
Propuesta propositiva: reconstruir la gobernabilidad
Aún hay margen para corregir el rumbo. El planteamiento no es destruir, sino fortalecer.
1. Crear un Consejo Estratégico Municipal
Integrado por:
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Especialistas en administración pública.
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Consultores en comunicación política.
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Líderes empresariales locales.
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Representantes ciudadanos.
Un órgano consultivo que no sea decorativo, sino operativo.
2. Profesionalizar la comunicación
No para controlar medios, sino para:
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Transparentar resultados.
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Publicar indicadores claros.
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Generar informes trimestrales.
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Establecer una agenda pública de metas cumplidas.
Comunicar no es propaganda; es rendición de cuentas.
3. Construir liderazgo territorial real
Visitas permanentes a colonias y juntas auxiliares.
Mesas de diálogo con sectores productivos.
Foros ciudadanos con compromisos verificables.
El liderazgo no se decreta; se gana.
4. Blindaje político interno
Fortalecer la relación con el Cabildo, generar consensos y evitar fracturas internas que se conviertan en desgaste público.
El punto clave
La coyuntura actual puede convertirse en el momento que defina su administración. Puede seguir operando con estructura limitada y enfrentar desgaste progresivo, o puede consolidar un gobierno con asesoría profesional, respaldo ciudadano y liderazgo territorial.
Un presidente municipal que se rodea solo de lealtades emocionales se debilita.
Un presidente municipal que se rodea de talento, crítica técnica y liderazgo social se consolida.
Coronango no necesita discursos; necesita dirección estratégica.
Y aún está a tiempo de asumirla.
Y para eso debe escuchar la voz adecuada, mesurosa, verdadera y sin alagos. lo que muchos hacen es solo buscar tajada dejando morir el barco.
¿El presidente lo sabe? ¿Cambiará el rumbo?
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