viernes, 9 de enero de 2026

EL Hostigamiento silencioso a los medios, solicitudes al gobernador y la necesidad de la pluralidad en inicios de año

EL Hostigamiento silencioso a los medios, solicitudes al gobernador y la necesidad de la pluralidad en inicios de año

 Fernando Sandoval


¿El hostigamiento silencioso a los medios: censura disfrazada de publicidad oficial?

Hoy en día, ejercer el periodismo en México —y particularmente desde los medios independientes y locales— se ha convertido en una labor incómoda para el poder. No por faltar a la ética, sino por cumplirla. La realidad es que los medios de comunicación enfrentan un hostigamiento constante que no siempre se manifiesta con amenazas directas, sino mediante mecanismos más sofisticados y perversos: el desconocimiento institucional, la exclusión selectiva y el uso discrecional de la publicidad oficial como herramienta de control.

Gobiernos municipales, estatales y federales han normalizado una práctica que atenta contra la libertad de expresión y el derecho ciudadano a estar informado: pretender callar, censurar o condicionar la labor periodística a cambio de convenios económicos. Bajo la lógica de “quien paga manda”, se busca imponer una línea política, una narrativa única, una versión oficial que no admite cuestionamientos ni contrastes. Aquellos medios que se resisten a esta subordinación son relegados, invisibilizados o excluidos deliberadamente de los canales institucionales de información y difusión.

No se trata de un asunto menor ni de un reclamo económico. La publicidad oficial, que debería ser una herramienta para informar a la ciudadanía sobre acciones de gobierno, programas sociales y servicios públicos, ha sido distorsionada hasta convertirse en un mecanismo de premio o castigo. Se premia la docilidad y se castiga la crítica. Se apoya al medio que aplaude y se margina al que cuestiona. Así, la pluralidad informativa se ve seriamente amenazada.

Este fenómeno es particularmente grave en el ámbito local, donde los medios independientes cumplen una función social insustituible. Son ellos quienes documentan la realidad cotidiana, quienes dan voz a comunidades que no aparecen en los grandes consorcios mediáticos, quienes señalan omisiones, abusos y decisiones públicas que afectan directamente a la población. Excluirlos no solo es un acto de censura indirecta, sino una forma de negar la realidad misma.

Resulta paradójico que gobiernos que se autodenominan democráticos, progresistas o cercanos al pueblo reproduzcan prácticas propias de regímenes autoritarios. El desconocimiento deliberado de medios críticos revela una profunda incomprensión de lo que significa gobernar en un Estado democrático: aceptar la crítica, tolerar la disidencia y entender que la prensa no está para servir al poder, sino para vigilarlo.

Más preocupante aún es que esta exclusión se realice de manera selectiva y discrecional, sin criterios claros ni transparentes. No existen reglas públicas que expliquen por qué algunos medios son considerados “aliados” y otros son tratados como enemigos. La única constante parece ser la obediencia editorial como requisito implícito para acceder a la información institucional y a los recursos de difusión.

La censura moderna ya no necesita clausurar redacciones ni confiscar imprentas. Basta con cerrar puertas, negar acceso, retirar convenios y condenar al silencio administrativo a quienes no se alinean. Es una censura silenciosa, pero profundamente efectiva.

Desde el periodismo independiente reiteramos que no buscamos privilegios ni tratos especiales. Exigimos respeto. Respeto a la libertad de expresión, al derecho a la información y a la pluralidad de voces. Exigimos que la publicidad oficial deje de ser un instrumento de control político y se convierta en lo que siempre debió ser: una política pública con criterios objetivos, equitativos y transparentes.

Callar a los medios no fortalece a los gobiernos; los debilita. Censurar no genera gobernabilidad; genera desconfianza. Ignorar a la prensa crítica no elimina los problemas; solo los oculta temporalmente. La historia ha demostrado que ningún poder es eterno, pero la memoria social sí lo es.

El periodismo no se somete. El periodismo incomoda. Y precisamente por eso, es indispensable para la democracia.


De igual manera, es necesario que el gobernador  Alejandro Armenta toque y sienta las necesidades del gremio periodístico.

"Gobernar Puebla implica mirar hacia adelante, pero también —y sobre todo— mirar abajo, hacia los territorios, las comunidades y los actores sociales que día a día construyen opinión, identidad y tejido democrático. Entre ellos estamos los medios de comunicación independientes y locales, un sector que hoy se siente invisibilizado por la política de comunicación de su gobierno, parecerán  repetitivas o pragmáticas las líneas escritas pero es importante decirlo, porque el sentido humano con que lo conocimos  siempre fue generoso, sensible y detallista.

No se trata de una queja aislada ni de una inconformidad coyuntural, por el contrario, que sirva para la contribución  de un proyecto de verdadero cambio y crecimiento para todos. 

Desde el inicio de su administración, se ha configurado una estrategia de difusión institucional que se  excluyó sistemáticamente a medios con presencia regional, con arraigo comunitario y con una audiencia real en municipios clave del estado. En esa omisión se encuentran varios, junto con muchos otros proyectos periodísticos locales que informan donde los grandes reflectores no llegan, esos son granitos de arena y esos son los entes que dieron confianza a un proyecto que fue el ganador.

La exclusión no solo se expresa en la ausencia de pauta o convenios, sino en el trato distante, la falta de interlocución y la percepción de que el trabajo periodístico independiente no es considerado un aliado del desarrollo, sino un actor prescindible. Esto resulta contradictorio con un discurso de transformación que, en teoría, debería sustentarse en la pluralidad, la inclusión y la cercanía social, la crítica positiva propone, modifica y desarrolla.

Los medios independientes no pedimos privilegios; exigimos reconocimiento, diálogo y condiciones mínimas de dignidad profesional.  Tenemos un sueño como ciudadanos pero también como profesionistas y prestadores de servicios, necesarios para Puebla y vitales para la presente administración. 

Hoy enfrentamos una realidad compleja: ingresos insuficientes para subsistir, falta de acceso a salud y vivienda, y la necesidad permanente de actualizarnos frente a los retos que imponen las redes sociales, las plataformas digitales y los nuevos mecanismos de difusión, todo ello sin renunciar a la ética, los valores y la responsabilidad social. 

Es obligado decirlo, muchos medios independientes  nos dedicamos a realizar otras actividades para subsistir, taxistas, zapateros, mecánicos, restauradores, pintores, artesanos, vendedores de comida y más.

Señor Gobernador, abajo tiene aliados y tiene amigos, somos muchos. Medios locales que no buscan confrontar, sino sumar,  proponer y  trabajar en favor de los proyectos institucionales que impulsan el desarrollo de Puebla, difundir políticas públicas, dar contexto a las acciones de gobierno y acercarlas a la ciudadanía desde lo local, desde lo cotidiano, desde lo real.

Aún  se está a tiempo de corregir el rumbo. Incluir a los medios independientes que no debilitan su gobierno, por el contrario sirven al  fortalecimiento y la la credivilidad y confianza que requieren los poblanos. Abrir canales de diálogo, replantear la política de comunicación social y reconocer la diversidad mediática del estado es una decisión política que enviaría un mensaje claro: en Puebla, la transformación también se construye escuchando a quienes informan desde abajo y se les cuida con hechos y no palabras.

Mirar abajo no es un gesto de debilidad;  es un acto de humildad, de humanidad y  un acto de liderazgo y fortaleza para lo que viene.


Posdata: Por cierto, el discurso con motivo de la convivencia de inicio de año con el gobernador  ha sido muy fructifera.

Y es que  ANUNCIÓ CASA DEL PERIODISTA EN 2026,  al reunirse con reporteros de la fuente gubernamental, el mandatario transmitió el respeto, admiración y reconocimiento de su administración para el gremio periodístico.  Refrendó su compromiso con la libertad de expresión y el derecho a la información en Puebla. “Para el Gobierno del Estado, las y los periodistas son muy importantes, reconocemos su labor y trayectoria”, afirmó el gobernador Alejandro Armenta, al sostener un encuentro con el gremio de comunicadores poblanos, a quienes refrendó su respeto y admiración. 

Durante su encuentro con integrantes del gremio en la entidad, el mandatario anunció que cumplirá con la demanda de este sector de crear la Casa del Periodista, la cual será entregada a las organizaciones, para revalorar el trabajo y los derechos de las y los trabajadores de los medios de comunicación. 

Explicó que se valoran cuatro inmuebles para su instalación, como una propuesta que surgió de las organizaciones periodísticas, para quienes se encuentran en condiciones de vulnerabilidad.

Ante cientos de comunicadores de todo el estado, Alejandro Armenta reafirmó su compromiso con la libertad de expresión y el derecho a la información. Por ello, recordó que para la administración que encabeza “Gobernar es comunicar" con transparencia y respeto. Manifestó su afinidad con reporteros, camarógrafos y fotógrafos como comunicadores en territorio, ya que acompañan diariamente las acciones de gobierno a lo largo de la entidad poblana. 

En su mensaje, la coordinadora General de Comunicación y Agenda Digital, Claudia Hernández, refirió que en todo proceso periodístico, el centro debe ser la ciudadanía, principio que comparten con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y con el gobernador Alejandro Armenta, quienes han impulsado una visión humanista y de bioética social donde la persona es el eje de todas las políticas públicas. "Comunicar es una pasión y en eso nos identificamos con ustedes", aseveró.

“El vínculo que tenemos con quienes informan es una prioridad”, expresó la coordinadora, al tiempo de reiterar que la instrucción del gobernador Alejandro Armenta es mantener una relación cercana con los medios de comunicación y atender a quienes acompañan el ejercicio de gobierno todos los días.

Finalmente, Claudia Hernández reconoció el trabajo de cercanía con los medios de comunicación, que durante el primer año de gobierno, encabezó José Tomé desde la Coordinación General de Comunicación y Agenda Digital.

Sabemos el compromiso del Gobernador, ahora solo falta esperar  a que se consoliden en hechos estas políticas públicas.

En Hora buena. 

Pepe Tomé empezando bien el año así como Claudia Hernández y no puede faltar Mario Romero quien  sabrá  ayudar, incidir e incluir a los medios de comunicación para  el progreso de Puebla.

Efectivamente, "Gobernar es comunicar".

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